Desde la perspectiva que marcan los números del primer semestre del año, las 38.703 toneladas de productos lácteos exportadas en enero pasado (el segundo registro mensual más importante de la historia) fueron un espejismo para las industrias del sector.
Es que cinco meses después, los envíos al exterior cayeron a 9.236,8 toneladas, el nivel más bajo desde julio de 2003, cuando se exportaron 8.324,7 toneladas por todo concepto. En comparación con junio de 2006, la retracción fue del 66,2 por ciento.
Los datos surgen de las estadísticas oficiales de la Secretaría de Agricultura de la Nación y los números son contundentes. En el primer semestre, las ventas al exterior cayeron 16,5 por ciento en volumen y 9,5 por ciento en valor. Pero junio fue el peor de los meses.
En la comparación interanual, la retracción en volumen fue de 83,5 por ciento en leche en polvo; 78 por ciento en leche fluida y 66,6 por ciento en quesos. Con matices, industriales y analistas coinciden en que las principales causas de semejante descenso son dos: los "precios de corte" para exportación y la baja en la producción primaria.
El primero de los factores permite, incluso, cotejar con el calendario la entrada en vigencia de las resoluciones que impusieron un valor tope a las operaciones externas para armar un fondo compensador que todavía no repartió un sólo peso entre los tamberos.
"Hay productores que ni siquiera han cobrado el aporte de los cinco centavos por litro como compensación del maíz", aseguró el titular de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba, Lorenzo Bruera.
Días atrás, esa entidad emitió un comunicado en el que advierte que "el congelamiento del precio de corte en 2.100 dólares la tonelada (de leche en polvo), combinado con los actuales niveles de retención, elevó los derechos de exportación en 142 por ciento".
Desaliento. Está claro que, pese a los buenos precios internacionales de la leche en polvo (ronda los 4.000 dólares la tonelada), el famoso precio de corte desalienta los envíos al exterior.
"Ocurre que con el valor de la leche en el mercado interno y el precio de corte, exportar es una operación que se hace a pérdida", indicó el analista José Quintana, quien considera que si no se establece una suba en el valor tope para exportar, "habrá serios problemas cuando aumente la producción primaria".
Mientras esperan ser citados por el Gobierno, productores e industriales han acordado que el nuevo precio de corte no esté por debajo de los 2.900 dólares por tonelada, aunque hay algunos que pretenden llevarlo hasta 3.200 dólares, siempre para el caso de la leche en polvo.
"Es necesario establecer un consenso que permita alcanzar un nuevo equilibrio para los valores de referencia", opinó Alejandro Galetto, coordinador de la Junta Intercooperativa de Productores de Leche.
El dirigente se manifestó proclive a atender el pedido oficial de asegurar el abastecimiento interno, pero consideró que también se deberían ajustar los valores de algunos productos, contenidos por la política de precios controlados.
Trascendió que un sector de la industria trabaja en una propuesta que apunta a establecer reglas claras para una especie de regulación de la oferta. Esto significa ajustar los precios para el abastecimiento interno y establecer un sistema de exportaciones acorde a los antecedentes de cada industria.
También es proclive a la posibilidad de instrumentar un esquema de subsidios para la canasta básica de los sectores de menos recursos.
Otros, en cambio, sugieren aflojar el corset para los envíos al exterior bajo el argumento de que esa sería la salida que permitirá mejorar los precios en toda la cadena.
Para Manuel Ocampo, de la Asociación de Productores de Leche, el precio de corte "sigue hoy tan ‘transitorio’ como siempre y obliga a los exportadores a contrabandear, o conseguir patente de corso, o a dejar de exportar, o a perder 1.200 dólares por tonelada".
En un documento, el dirigente consideró que las regulaciones, los esquemas de compensación y los precios de corte, "más que sistemas, son un verdadero caos".
Producción. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la producción primaria registró una caída de 8,4 por ciento en el primer semestre del año, aunque algunos analistas del sector consideran que la retracción llegaría a casi 13 por ciento.
"Si llegamos a setiembre con frío y sin lluvias, se va a demorar el aumento estacional de la producción. El año viene muy difícil, la oferta forrajera es casi nula y hay sólo para 30 días más de suplementación", advirtió Bruera.
El dirigente reconoció que el precio del litro de leche que hoy pagan las industrias "no es malo", pero consideró que persiste el desánimo por la falta de previsibilidad. La franja de los valores promedio que perciben los tamberos va de 75 a 85 centavos por litro.
"Con este panorama, el año próximo la producción seguirá cayendo. Además, también impactan los precios de los alquileres. El 40 por ciento de la producción se realiza en campos arrendados", agregó.
Los productores temen que el Gobierno estire aún más la vigencia de los actuales precios de corte, situación que ayer analizó la Caprolec durante una reunión en Morteros.