La noticia no sorprendió a nadie- estaba anunciado y restaba ser confirmado-, pero si trajo alivio y tranquilidad a los productores ganaderos británicos, que durante las últimas semanas informaron que, por día, pierden 3,6 millones de dólares producto de las restricciones a las exportaciones.
Tras los informes recibidos por las autoridades británicas, el Comité de la Cadena Alimentaria y la Sanidad Animal de la UE, que sigue la recomendación del Ejecutivo europeo, Gran Bretańa podrá retomar sus envíos de animales vivos, carne vacuna y lácteos al resto del bloque, con una excepción: se restringirán las exportaciones a una zona de vigilancia de 10 kilómetros en Surrey, donde se encontraron los dos brotes de fiebre aftosa confirmados el 3 y 6 de agosto.
"Esto significa que las exportaciones de animales vivos, carne y productos lácteos, podrán reiniciarse desde el territorio de Gran Bretańa, excepto desde la zona de 10 kilómetros en el país en el condado de Surrey," dijo la Comisión en un comunicado.
"La reducción en las medidas de control en esta instancia ha sido posible por la evolución favorable en la situación de la enfermedad, y el inmediato y estricto movimiento de prohibición implementado en toda Gran Bretańa," se lee en el comunicado.
La decisión entrará en vigor el 25 de agosto. Pero la modificación de las restricciones de comercio de la UE sobre las exportaciones de ganado británico se aplicarán hasta el 15 de septiembre, pero se revisarán de nuevo en una nueva reunión de los veterinarios de la UE prevista para el 11 de septiembre, se agregó en el comunicado.
El virus, altamente infeccioso, obligó a sacrificar a 576 animales y llevó a la UE y a otros países a vetar las exportaciones de carne y lácteos británicos.
Los investigadores de sanidad animal creen que el brote pudo comenzar a partir de un laboratorio de investigaciones que se encuentra en las proximidades del establecimiento afectado. El laboratorio privado de sanidad animal Merial rechazó las acusaciones y dice que no existe ninguna evidencia de que el virus pueda haber sido transportado fuera de sus instalaciones, por parte de personas.
Los brotes recordaron los del 2001, cuando la fiebre aftosa devastó la ganadería británica y llevó al sacrificio de más de 6 millones de animales, muchos de los cuales fueron quemados en enormes hogueras.
Fuente: adn mundo