Directivos de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), que agrupa a 95 empresas nacionales, expresaron ayer su preocupación ante la participación cada vez más relevante de Brasil como accionista en la cadena argentina de ganados y carnes.
Luego de que se conociera la intención de Mafrig, uno de los dos mayores frigoríficos brasileños, por hacerse de una parte de las acciones del cordobés Estancias del Sur, desde Fifra ven con temor la creciente relevancia de los capitales del socio del Mercsosur.
Según el secretario de la entidad, Miguel Schiariti, quien además preside la Cámara de la Industria de Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), existen dos razones de alerta. La primera es que Brasil no sólo está posicionándose en la Argentina, sino también en Uruguay, y eso responde a una política del país, que busca controlar el mercado mundial de carnes, ocupando ya un cómodo primer lugar en la exportación del producto, con 2,2 millones de toneladas (res con hueso) proyectadas para 2007.
La segunda preocupación del grupo de frigoríficos nacionales es una consecuencia y es la amenaza de que contrae el precio de compra del ganado al productor, aunque reconocen los brasileños pagan algo más que los locales: un $ 0,20 por la carne del novillo gordo de exportación.
Jorge Torelli, gerente general del frigorífico Mattievich SA y presidente de Fifra, destacó por un lado un convencimiento en favor de la libre empresa, pero no dejó de mencionar que el acceso al crédito es clave para entender la expansión de la actividad de los inversores brasileños. Dejó ver así un reclamo por políticas que puedan promover a los nacionales.
Al mismo tiempo, Schiariti puso en duda el término mismo de la inversión, dado que los capitales brasileños han estado comprando plantas ya instaladas, y en muchos casos, con participación dentro del mercado de exportación de cortes Hilton, la carne premium argentina con destino europeo.
Brasil, como Estados Unidos, se encuentra en el extremo opuesto a la Argentina respecto de la concentración de la cadena de ganados y carnes. Una fuerte atomización de la faena explica el "desorden" a nivel local, que es parte del problema de la puja de intereses que no dejan emerger un plan nacional claro, con el que todos los sectores estén de acuerdo.
De los 490 frigoríficos registrados en la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) 190 tienen el 95% de la faena, con una producción anual de 65.000 cabezas cada uno. Los 300 restantes faenan el 5%, con un promedio de 2.700 cabezas anuales. En Brasil, la mayor participación de la faena está en manos de 6 empresas.
Poco control al comercio
Otro factor que pone nerviosos a los dirigentes de Fifra es que cargan con el peso del control del precio a la salida de planta, mientras que consideran que no pueden asegurar bajos valores al consumidor.
Hoy el Sistema Informativo de Precios Bovinos engloba a los consignatarios, frigoríficos y matarifes, que deben informar diariamente los valores a la Oncca. Pero según la cadena que representa a los frigoríficos nacionales, no hay control sobre los comerciantes, entre ellos, los supermercados.
Fuente: Julieta Camandone - El Cronista Comercial