Mercosur ¿libre de aftosa sin vacunación? Fue el eje de este congreso que tuvo su mirada regional a través de un panel integrado por representantes de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), quienes analizaron las preocupaciones sanitarias. Coordinados por el vicepresidente de CRA, Martín Rapetti, participaron de Chile, Carlos Alfaro Yorqui, de Paraguay, Carlos Simón Van Humbeeck, de Uruguay, Jorge Bonino y de Argentina, Ricardo Burgos expusieron sobres los controles que se desarrollan en sus países, aspectos ligados a la comercialización intra Mercosur, y la importancia del protagonismo de los actores privados en la sanidad animal.
Carlos Simón Van Humbeeck, de Uruguay, entiende que hay que dejar de hablar de “erradicar” para pasar a hablar de controlar la fiebre aftosa. “Erradicar quiere decir eliminar totalmente un virus, un agente, en este caso el virus de la aftosa, pero para hacer eso hay que estar muy seguro. Hay que hacer planes de control muy rigurosos que tiendan a la erradicación. El plan de control significa convivir con este agente sin que haya pérdidas, porque cuanto menos exista es mejor y algún día lo vamos a erradicar”.
Al virus de la fiebre aftosa “lo podemos eliminar de Uruguay, Argentina, del Mercosur, de América del Norte, etcétera”, pero “es muy difícil y arriesgado hablar de erradicar, es una palabra que les gusta decirlas pero hay que saber qué significa. Entonces un plan de control, bien sólido, basado en muy buena vigilancia, monitoreo, demostrando que hay ausencia viral, pero visitando los lugares o aquellos nichos más peligrosos donde todavía puede haber remanente, la vacuna es una gran herramienta para proteger a esos animales de esos posibles riesgos tratando de que en algún momento se pueda decir lo hemos controlado tan bien que puedo hablar de erradicar. A partir de ahí, tenemos que dejar dos años sin vacunar, seguir haciendo la vigilancia, que no haya ninguna presencia o circulación viral y menos ningún suceso” dijo el especialista.
Por su parte, Carlos Alfaro Yorqui, de la Sociedad Nacional de Agricultura de Chile, sostuvo que “todos los países que están presentes en este congreso, como Uruguay, Paraguay y Argentina, con una posición bastante firme de no dejar de vacunar, mientras que Brasil es el único país que tiene la intención de dejar de vacunar no está aquí presente. Dejar de vacunar es una decisión de alto riesgo, creo que los países tienen que preparase para una decisión de este tipo, aunque no es fácil tomarla tan rápidamente y que pone tanto en juego”. Y resaltó que “el riesgo de dejar de vacunar es mucho más grande que los esfuerzos que se están haciendo hoy en día por tratar de erradicarla, esperemos que algún día logremos erradicarla como continente, pero por lo menos en el corto y mediano plazo es tremendamente difícil”.
Para Ricardo Burgos, de Confederaciones Rurales Argentinas, no hay que dejar de vacunar por tres motivos: económicos, técnicos y políticos. “Desde lo económico no se obtiene ninguna ventaja, ya que dejo de ser una barrera parancelaria la fiebre aftosa. Los mercados de carne reciben indistintamente de países libres de aftosa o libres con vacunación, aunque el único que puede llegar a tener una traba es Japón. Desde lo técnico, si se deja de vacunar sin haber montado un sistema de vigilancia epidemiológica en la región y tener todas las garantías sanitarias el riesgo de que vuelva a aparecer un brote es muy alto y no nos interesa volver a tener la desastrosa experiencia del año 2000. Y, finalmente, desde el punto de vista político, solo la exigencia en este nivel estaba por Brasil, el cual tiene pedidos de los productores porcinos que intentan vender su carne al exterior con un valor diferencial por ser libres de aftosa” explicó.
En tanto, el dirigente amplió que “para dejar de pensar en vacunar en forma correcta hay que tener en cuenta varias cosas, primero que todos los países de América del sur se encuentren en la misma situación sanitaria o superior, es decir de que todos estén libres con y/o sin vacunación, pero de ninguna manera con situaciones como la actual, donde se desconoce el estatus sanitario de Venezuela y norte de Brasil”.
“Otra necesidad es un banco de vacunas, porque en caso de tener un insuceso si se deja de vacunar hay que tener la cantidad necesaria de vacunas para poder acudir a mitigar el evento” indicó Burgos, en tanto que remarcó la importancia de la vigilancia epistemológica como requisito fundamental. "El día que se deje de vacunar hay que tener un seguimiento sanitario de la zona para saber que está pasando. Esta vigilancia es mucho más costosa que la vacunación actual y ninguno de los países del Mercosur está en condiciones de llevarla adelante. Además los productores, una vez que se les diga que no se vacuna más debido a que no hay más fiebre aftosa, va a ser muy difícil que pongan dinero para efectuar esta vigilancia”. Por lo tanto, “el ideal sería hacer la vigilancia epidemiológica por regiones y no por países para que de esa forma el compromiso económico sea más difícil de evadir”.
Dana Olivera Taleb - Para Campo en Acción
Envía tu comentario