La decisión fue confirmada a LA NACION por una alta fuente oficial, poco antes de la inauguración oficial de la Exposición Rural. Esta medida era pedida por el sector agropecuario y por las principales empresas elaboradoras del producto, que vieron afectada su actividad por la crisis energética.
La mayor preocupación del agro se centra en la disponibilidad de urea granulada, un nutriente fundamental para varios cultivos -muchos de ellos de economías regionales-, pero especialmente para el trigo y el maíz.
La urea es fabricada en Bahía Blanca por la firma Profertil y su principal insumo es el gas (de hecho, el fertilizante es gas transformado en nitrógeno). En los últimos dos meses, esta industria sufrió al menos cuatro cortes del suministro de gas, que significaron unos 40 días sin poder operar. En ese período, se dejaron de producir unas 140.000 toneladas de urea granulada.
Ante esta situación, dos empresas le habían pedido al Gobierno que rebajara los aranceles de importación de este producto para ayudar a suplir el faltante. Con 140.000 toneladas se podrían fertilizar más de 1 millón de hectáreas de trigo, casi el 20% de los 5,4 millones que se prevé ocupará el cereal en la campaña 2007/2008.
De hecho, ya hay estimaciones de que, por las menores dosis aplicadas a causa de la escasez, los rindes del cultivo bajarían entre un 5 y un 10 por ciento. El 70% de todo el fertilizante que demanda la producción del cereal, unas 900.000 toneladas, corresponde a urea granulada. Profertil es la principal proveedora de este producto, y su participación de mercado alcanza el 75 por ciento.
En junio pasado, había sido una fuente del propio Gobierno la que adelantó a LA NACION un posible faltante de entre 150.000 y 300.000 toneladas de urea granulada. Por entonces ya estaba en estudio una rebaja de los aranceles a la importación. Más allá de esta reducción -que sería temporal-, en el campo ya se prevén mayores costos en la siembra de maíz, que empieza a principios del mes próximo.
Fuente: La Nación