El presidente de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) se reunió ayer con la prensa en el marco de la Exposición de la Sociedad Rural Argentina para brindar un estado de situación en el pago de los reembolsos al sector agroalimentario.
Uno de los adelantos que brindó titular de la ONCCA es que se estudia tato la simplificación de trámites como la apertura de Oficinas en la provincia de Buenos Aires (Bahía Blanca), Córdoba (Río Cuarto, y capital), Rosario, y Mendoza.
Desde allí no solamente podría facilitarse la gestión para el cobro de reembolsos sino también se realizarían las acciones de fiscalización y control de la ONCCA tanto en materia de carnes como granos y lácteos.
El presidente de la ONCCA aclaró además que "el único destino de las compensaciones son los pagos a productores y gastos bancarios" por los depósitos. "No hay desvío de recursos para otras cuestiones como personal" lo cual es solventado por el presupuesto propio.
A la vez se destacó la transparencia del sistema cuya información está completamente publicada en la página institucional del organismo, donde se pueden consultar cada una de las resoluciones de pago (se publican además en el Boletín Oficial), y los correspondientes beneficiarios.
Portillo puso énfasis en la velocidad que está adquiriendo el sistema de reembolsos a los distintos operadores acorde los actores se van familiarizando con el proceso. El flujo de pagos ya ronda los $15 millones semanales, y al 31 de julio suma $191 millones para un total de 23.174 operaciones.
El titular de la Oficina recordó los dos pilares que justificaron el sistema de reembolsos. Uno para descalzar los precios internos de la cadena agroalimentaria de su evolución internacional, lo que se traduce en alimentos con precios accesibles para el consumidor.
El segundo eje que justifica las compensaciones "rompe con un paradigma en la forma de intervención del Estado" dijo, luego del desmantelamiento del aparato público en la retirada del Estado durante los noventa, "cuando se perdió capacidad de administración y de recursos humanos".
El sistema se creó en el mes de enero y se puso en marcha recién en abril, mientras que las compensaciones alcanzaron a cuatro insumos básicos de la industria agroalimentaria como soja, maíz, trigo y girasol.
En tanto que los pagos se realizan a las industrias elaboradoras de alimentos que destinan su producción al mercado interno: tamberos e industria láctea, engordadores de hacienda bovina a corral (feedlotreros), productores porcinos, productores de trigo, molinos harineros, aceiteros, y los frigoríficos avícolas.
Pese a la desconfianza manifiesta desde la producción con dudas acerca de si alguna vez cobrarían un peso, los pagos llegan en forma cada vez más abundante. "Nosotros iniciamos los trámites en enero, pero ya cobramos el 50% del total", indicó Juan Pujato un tambero del centro de Santa Fe.
Guillermo Moore un productor triguero de Tandil, señaló en cambio que el pago para su reembolso demoró unos cuarenta días. Y es que una de las claves para imprimir velocidad al sistema "es tener todos los papeles en orden", evaluó el productor.
Portillo admitió que hubo demoras en la implementación de los reembolsos a trigueros, "comenzó muy avanzada la campaña, cuando muchos productores del norte ya habían vendido su cereal". Pero aún así de las 3.000 solicitudes por operaciones comerciales realizadas ya se canceló más de un tercio con pagos que ascienden a más de $20 millones.
La cara opuesta a las compensaciones en trigo es la de los frigoríficos avícolas. Una cadena sólidamente integrada que concentró rápidamente un alto porcentaje e los pagos realizados y que aún ostenta el 40% de los reembolsos con $76,8 millones cobrados.
Los molinos harineros, en cambio, donde el grado de evasión llegó a ser el principal argumento para gravar el pan con un 10,5% de IVA, todavía vienen con demoras. Apenas 55 operaciones fueron canceladas por un monto total de $2 millones, sólo el 1% del total.
Ocurre que no todos están dispuestos a ingresar en el sistema de compensaciones. "Hay empresas que piensan dos veces antes de entrar porque por ahí no quieren mostrar cosas", remarcó el vicepresidente de la ONCCA, Jorge Artundo.
En definitiva el sistema de compensaciones podría llegar a convertirse en un antes y un después por el grado de formalidad que inexorablemente requiere su aplicación.
Podrá haber quien subsista en la marginalidad comercial por algún tiempo pero tarde o temprano tendrá que regularizar su situación o arriesgarse a pagar un costo tan alto que lo termine expulsando del mercado.