Descartando las áreas del delta, vuelven a reaparecer los suelos saturados en zonas que a lo largo del año han debido lidiar en forma frecuente con este problema. Los departamentos del sudeste deben ser los que han estado más tiempo padeciendo esta complicación asociada a lluvias que se encaminan a valores que pueden ser récord para un año. También aparecen excesos en otras áreas del este, observándose una clara diferenciación al desplazarnos hacia el oeste, donde aparece una franja de reservas regulares.
La semana pasada las reservas escasas se afianzaban en el noroeste y centro oeste provincial. Para entonces algunos sectores de menor escala ya insinuaban un estado incipiente de sequía. Dentro de este contexto, podemos decir que las lluvias han puesto freno a este deterioro y que si bien faltaron algunos milímetros para lograr una mayor extensión hacia el oeste de las reservas adecuadas, debemos destacar que la humedad disponible en superficie es suficiente como para retomar las siembras y esperar las próximas lluvias.
Los diez días sin precipitación y con elevadas temperatura quedaron disimulados por las generosas lluvias que cubrieron la provincia. Es razonable esperar que este tipo de pulsos secos vuelvan a presentarse, el problema básico es su persistencia. Entendemos que más de diez días en diciembre sin lluvias y con temperaturas por encima de los 30°C, comienzan a generar exigencias que se traducen en pérdidas de rendimiento. Este es un año pluvial muy sobrado, igualmente los maíces entrerrianos son altamente demandantes de agua. Las mejores campañas se han dado con diciembres húmedos, en este sentido sería buena la continuidad deldel patrón actual.
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