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Entre Ríos Actualidad

El puentecito del Arroyo Burgos

Construido hace 80 años en un camino de María Grande Segunda, se encuentra deteriorado e inseguro. En el año 2000 se iniciaron tareas para reemplazar los materiales, pero nunca se concluyeron. 7 años después el reclamo de los vecinos está vigente.
26/07/2007 00:00 hs

Algunos comentan que este pequeño puentecito de madera sobre el arroyo Burgos, en Maria Grande Segunda, no figura ni en los planos.

Y quizas sea cierto, ya que los lugareños de más edad cuentan que fueron los propios vecinos de la zona los que construyeron la obra de arte, hecha de ñandubay campanay hace más de 8 décadas, para terminar con el aislamiento en el que vivían.

Los nombres de Gerónimo Feltes y Santos Rodríguez aparecen en el testimonio oral como los autores de aquella solución para una población rural, la de los años ‘20, ’30, por entonces casi tan importante como la urbana.

El 22 de enero del año 2000 un equipo de Campo en Acción recorrió la zona y registró el testimonio de Alberto Mario Kelly, un vecino del lugar que contó los padeceres con el veterano y desvencijado puente sobre el Burgos, con sus maderos cansados y pidiendo casi a gritos un pase a retiro.

La difusión del reclamo despertó a las autoridades de Vialidad Provincial de entonces, que prometieron comenzar rápidamente con la construcción de un paso más sólido, que fuera una solución definitiva contra el aislamiento de esa zona entrerriana.

En aquel tórrido verano los lugareños observaron el incesante movimiento de personal y maquinarias viales, haciendo los relevamientos necesarios para iniciar las obras. La acumulación de algunos materiales alentó aún más la esperanza.

El tiempo pasó y hace pocos días, una visita a un establecimiento agropecuario nos permitió reconocer una vez más el lugar. El tozudo puente de ñandubay campana sigue allí, resistiendo al tiempo con sus tablas resecas, cientos de veces emparchadas al uso argentino, con alambres; rellenadas sus cabeceras con tierra y broza.

Una tarea de mantenimiento que se duplica cuando las lluvias hacen crecer y vuelven torrentoso el curso de agua, que aparece modesto a los ojos en tiempos de sequía.

Trabajos de reparación que son asumidos por los vecinos, que recuerdan con una mueca irónica aquella movida del verano de 2000.

A la vera del camino, algunos hierros ya herrumbrados de ocio y desidia, apilados a ladito nomás del puente de ñandubay campana, son mudos testigos de una promesa inclumplida.

Campo en Acción

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