A LA PAR DEL 97/98
Al tiempo que en gran parte del país se transita un período que recuerda lo que pudo haber sido el invierno, el principal indicador de escala planetaria ha dado un salto en su evolución, confirmando de antemano su intensificación. En efecto durante el mes de agosto, el monitoreo semanal de la temperatura superficial del mar comparada con los valores estadísticos de la zona central del Pacífico Ecuatorial, arrojo anomalías que por momento superaron los 2ºC, estabilizándose en un promedio que justamente orilla ese valor (línea azul). Esto empareja la situación que se observaba en el año 97 (línea celeste).
Si al guarismo que cerró el mes de agosto le acoplamos el pronóstico consensuado de todos los modelos que pronostican el comportamiento de esta anomalía (línea bordó), obtenemos una marcha que prácticamente copia la evolución del 97 con unas décimas de grado por debajo de la misma. Debemos aclarar que para ser consistentes con gráficos similares que hemos mostrado en estos informes hemos considerado para la curva bordó, la previsión de todos los modelos. Si sólo tendríamos en cuenta, el promedio de la anomalía de una parte de ellos, los dinámicos, esta curva de pronóstico se acoplaría casi copiando lo sucedido en el 97.
Las curvas amarilla (2002) y verde (2009), las dejamos como antecedentes recientes pero debemos destacar que la evolución del presente evento es claramente más intensa que la observada en esas dos situaciones. Puntualizando, a finales de agosto, la anomalía del actual episodio cálido duplica la de sus dos predecesores inmediatos, al tiempo que con un significativo cambio de tendencia logró alcanzar los guarismos que se observaban en 1997.
El actual evento El Niño ya califica como fuerte, es decir, hemos superado la barrera de los 2ºC de anomalía y es poco probable que esta situación decline hasta el ingreso a 2016. Podríamos decir que la probabilidad de que todo el semestre cálido se desarrolle bajo esta coyuntura, es cercana al 100%, en términos prácticos, el desarrollo climático de la campaña gruesa esta sesgado por este indicador de escala global.
El Niño actual se encamina a forma parte del selecto grupo de los episodios más intensos desde los tempranos años 60. En este grupo se incluyen las campañas 72/73, 82/83 y la que graficamos 97/98. En particular el último trimestre del 82 se parece mucho a la evolución del actual y en la campaña 82/83, las inundaciones provocadas por los ríos mesopotámicos fueron igual de graves que las del 97/98, habiendo sido esta última la primera en monitorearse exhaustivamente a través de imágenes satelitales.
Es imposible anticipar que el impacto del actual Niño será similar al de las campañas mencionadas, sin embargo, hay que ser consciente que las estadísticas de lluvia para las primaveras e inicio del verano bajo años Niño, tienden a mostrar un desvío positivo generalizado. El impacto mayor generalmente se ubica en el NEA, sin embargo, la señal es evidente en gran parte de la región pampeana. Entendemos que la intensidad del presente evento, debería encaminar el patrón pluvial en ese sentido.
En resumen, las inundaciones del mes de agosto han dejado un ambiente sensibilizado respecto de la posibilidad de que esta situación se repita. Es innegable el riesgo para las zonas bajas o de mal drenaje y las áreas ribereñas de los ríos mesopotámicos son particularmente vulnerables. Para el resto de las áreas agrícolas, la campaña puede ser muy favorable. Teniendo en cuenta que es muy probable que no haya limitantes hídricas, salvo excepciones de escala reducida, entendemos que este año nuevamente puede definir rindes extraordinarios para maíz y soja, siendo quizá un año menos favorable para el girasol.
Eso sí, hay que hacer monitoreo de napas, principalmente en zonas bajas, las cuales suelen ser receptoras de excesos pluviales desde otras áreas. Posiblemente la altura de la napa sea un indicador de riesgo para las zonas con menor pendiente de la pampa deprimida. Es decir en base a estas mediciones y considerando que es muy probable que las lluvias en lo que resta del año superen los valores normales, se puede configurar un hipotético mapa de conveniencia para el uso de los distintos paquetes tecnológicos, minimizando el impacto sobre la ecuación económica al evitar pérdidas que pueden evitarse. Es una campaña en la que deberá trabajarse muy bien en la definición de lotes y ambientes apropiados.
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