Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido Actualidad
La pelea Actualidad

El Gobierno clausuró la destilería de la petrolera Shell

La medida fue dispuesta por la Secretaría de Medio Ambiente pero tiene un fuerte impacto político. Shell se defiende e intentará reabrir la planta en la Justicia
06/09/2007 00:00 hs

A las 20:24, con actitudes y gestos cinematográficos, funcionarios de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable comenzaron la clausura total y por tiempo indeterminado de la refinería de Shell, anticipada por El Cronista desde la semana pasada. "Soy el director nacional de Control Ambiental, venimos a notificarle una resolución emitida por la Secretaria de Ambiente de la Nación, en su carácter de presidenta de la Cuenca Matanza-Riachuelo", se presentó con cara de Eliot Ness Raúl Vidable, el mismo que comandó la inspección a la segunda destilería más grande del país durante 13 días.

A su lado, también con rostros de circunstancia, estaban el abogado Sebastián Cardoni (clave en su equipo) y la directora nacional de Residuos Peligrosos, Maggie Videla Oporto.

Pocos minutos antes, habían arribado a esta parte del Polo Petroquímico Dock Sud, con imagen hollywoodense, en ocho Toyota Hylux en fila que maniobraban para estacionar en Sargento Ponce al 2300. Una hora y media después -cerca de las 22-, y tras leerle la resolución de 83 páginas a los directivos de Shell, la faja de clausura cruzaba por primera vez el portón de una refinería grande.

La decisión, que pone en riesgo el abastecimiento de combustibles en el corto plazo, fue tomada en el marco del Plan Integral de saneamiento de la Cuenca Matanza -Riachuelo. Los motivos de clausura son seis, desde la falta de permiso para extraer agua del Río de la Plata, hasta una deficiente gestión de residuos peligrosos, o la falta de pruebas en casi 700 aparatos, entre otras.

A la hora de buscar otro tipo de explicaciones, todos recordaron la mala relación entre Shell y el Gobierno. Ayer mismo, en una jornada negra para la petrolera anglo-holandesa, dos de sus estaciones de servicio fueron inhibidas por el Estado Nacional, como parte del juicio por desabastecimiento de gasoil que la enfrenta con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

En cuanto a la clausura, coloca a Shell frente a un posible abismo. Como es por tiempo indeterminado, no abrirá "hasta que la empresa cese la situación de peligro para el ambiente y la integridad física de los habitantes de la cuenca Matanza-Riachuelo", según comentó la secretaría encabezada por Romina Picolotti.

Del plan de reconversión que Shell presente a esta funcionaria, y su criterio para evaluarlo, dependerá la duración de la clausura. Desde dos o tres días, hasta la carencia de una fecha precisa.

Como no está garantizada la pronta reapertura por esta vía administrativa, Shell evalúa presentar un recurso de amparo. Durante la tarde de ayer, cuando se sospechaba la inminencia de la clausura, los abogados de la empresa trabajaban en un recurso de amparo para frenarla. Con el hecho consumado, podrían aducir el derecho de la compañía a seguir produciendo, o de sus trabajadores a mantener los puestos de trabajo.

En la Secretaría de Picolotti ya prevén cierta judicialización de la clausura: "llevaron a Tribunales todos los cuestionamientos que recibieron desde el Estado, es lógico que también lo hagan con este", confía un abogado de Ambiente. Final abierto para el mayor enfrentamiento Gobierno/Empresa de la Era Kirchner.

Fuente: El Cronista

Teclas de acceso