La primera fábrica bahiense de equipos integrados para producir biodiesel tendrá su bautismo mañana, cuando sus componentes sean exhibidos ante un grupo de invitados, entre ellos varios intendentes de la región, aunque su presentación formal ante el gran público se concretará durante la próxima edición de la muestra rural de Bordeau.
Colina del Sur SA, la firma que operará bajo licencia de Ricardo Carlstein (Biofuels SA), un nombre muy conocido en los foros de discusión sobre biocombustibles, fabricante y exportador de plantas de este tipo a más de 15 países del mundo, también estará en la ciudad este jueves para acompañar la presentación.
Guillermo Furlong, responsable de Colina del Sur, le dijo a "La Nueva Provincia" que se entusiasmó con la idea de Carlstein, porque avizora un agotamiento de los recursos no renovables usados para producir combustibles, y por la autonomía que aseguraría el biodiesel a los productores agropecuarios medianos y pequeños.
Antes de 2002 Carlstein ya escribía: "la adopción del biodiesel como combustible alternativo sólo requiere la diseminación de la tecnología de proceso, y la toma de decisiones políticas que permitan distanciar a los poderosos intereses económicos y de prestigio que están en juego".
Y agregaba: "a las industrias del petróleo y del aceite vegetal no les agrada ser desplazadas de sus mercados; y al sector académico no le placen las ideas generadas fuera de su ámbito. Es por esto que en aquellos países que más se podrían beneficiar con su adopción, es común que el biodiesel no prospere aún como alternativa".
Las plantas que se fabricarán en la ciudad se ofrecerán llave en mano, y contarán con una prensa para procesar hasta 400 kilos de semilla por hora; una borrera y equipo de filtrado, de 300 a 100 micrones; depósitos de decantación, y el reactor donde se elabora el combustible, con una capacidad de producción de 400 litros/hora.
Los reactores de este tipo (BIO 400-MkV) son autoportantes, no requieren de cimientos ni conexiones fijas. Han sido diseñados para operar a 90 grados Celsius, bajo presión, asegurando así índices de conversión superiores al 98%. Su fabricante asegura que esto elimina la necesidad de lavado del biodiesel y la generación de efluentes contaminantes.
Antes de entrar al reactor, el biodiesel es calentado a unos 40 grados, para facilitar su manipulación, y filtrado a 20 micrones.
Estas plantas están en condiciones de satisfacer las necesidades de aprovisionamiento de combustibles de pequeños y medianos productores, de diferentes ramas de actividad.