Después de discutirse, entró en vigor el primer tratado de recursos fitogenicos en Madrid, con el que se buscaba regular la caza de los animales y establece pautas para el cultivo y la producción de la agricultura.
Es el primer Tratado Internacional sobre los Recursos Filogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
José Esquinas Alcázar, secretario de la comisión de la FAO dijo: "La verdadera operatividad del tratado viene en el momento en que por primera vez el órgano rector, el conjunto de países que lo han ratificado, mantienen esta primera reunión en la que se van a tomar decisiones importantísimas para su implementación tanto a nivel nacional como internacional".
De la conferencia participaron 167 países incluidos la Unión Europea. Cada país se comprometió mediante el tratado a promover la utilización y la conservación de los recursos fitogenicos.
Ya que en la historia se han utilizado cerca de diez mil especies de vegetales para la alimentar a la humanidad, sin embargo hoy en día, la alimentación se basa en no más de un centenar.
Alcázar mencionó: "Este acuerdo internacional no sólo garantiza la conservación y el uso sostenible de los recursos fitogenéticos, sino también el reparto justo y equitativo de los beneficios que se derivan de su uso, incluidos en su caso beneficios monetarios procedentes de la comercialización".
Por otra parte, se reconocen los derechos de los agricultores tradicionales, en todas las regiones del mundo que son: "los que más han contribuido durante milenios al desarrollo de la diversidad biológica agrícola y continúan siendo hoy sus principales custodios" según Alcázar.