Ya lejos del protagonismo durante las fragorosas jornadas contra la Resolución 125 que estremecieron al sistema político por estos días Juan Echeverría volvió a la calle para reclamar junto a un grupo de tamberos y productores autoconvocados un salvataje del sector lechero por la crítica coyuntura que se suma a problemas estructurales. Echeverría otrora alfil del senador Alfredo de Ángeli, a quien hoy califica de “traidor”, “bruto” y “muy manipulable” repasa el proceso acontecido en el campo desde su niñez, destaca leyes y avances de Juan Perón y Arturo Illia luego frustradas y califica de infame tanto a la década menemista como kirchnerista. “Macri agrega entró al quirófano con una motosierra”.
El campo y la fábrica
¿Dónde naciste?
En Colonia General Güemes Entre Ríos, un paraje que está entre (Pueblo) Brugo y Hasenkamp, en una fábrica, si bien me parieron en Paraná. Por entonces, a mi viejo lo habían echado de la escuela cuando la muerte de Evita. Don Pipe Goncebat un amigo le había dado conchabo en esa fábrica de fibra de palma caranday.
¿Vivían allí?
Sí, nos dio una pieza y una cocina de techo de paja donde estábamos los cuatro.
¿Cómo era por entonces ese paraje y la zona?
Un dato: por aquel entonces había dos escuelas, una al norte donde mi viejo era director y tenía 72 alumnos, y además estaba la comisaría, una legua hacia el sur, estaba el almacén de don Luis Gabás mi abuelo, con la estafeta, la capilla y la Escuela 98 donde había 128 alumnos. En esta escuela, para las elecciones de (Arturo) Frondizi (1958) votaron 918 personas y en la última elección solo lo hicieron 26. La otra escuela la 107 está cerrada, al igual que otra que estaba cerca. Además había otra fábrica de fibra para cordeles, suela de alpargatas y todos los usos que luego se hicieron con fibra de vidrio y la de plástico donde trabajaba un montón de gente, que vivía en ranchadas a su alrededor.
¿Era un sector semi urbano?
No, netamente rural, no obstante las dos fábricas. Es algo que habría que rescatar porque la hoja de palma que es casi una plaga se rehace cada dos años. En parte podría reemplazar a elementos no recuperables como el petróleo de donde se obtiene el plástico y, además, es biodegradable.
¿Qué se observaba al salir de tu casa?
Campo, en otra ranchada vivía el dueño de la fábrica, estaba la Escuela 107, la comisaría, el almacén de don Frasco Fernández, y después venían todos los parientes los Gabás, Della Ghelfa, Battauz y también los Tórtul, los Solia Eran agricultores fuertes. Detrás de la iglesia paraban las cosechadoras a vapor, traían sus fajos de trigo y en el almacén se juntaba mucha gente.
¿Tus padres nacieron en esa zona?
Mi mamá era nacida allí, hija de un productor agropecuario y dueño del almacén de ramos generales, y mi viejo era un maestro alberdino, que a los 17 años se fue a vivir allí y daba clases, primero en la 98 y luego le dieron la dirección de la 107. Paró de pensión en la casa de su suegro y nunca pudieron definir cuándo se pusieron de novios. Mi viejo siempre decía que su suegro era más padre que su propio padre, porque se crió entre mis tíos y mi vieja. Esos maestros alberdinos formaban en forma espectacular hasta tercer grado, por eso en 1960 vinimos a vivir a Paraná cuando yo tenía ocho años y mi hermano ya se había venido. No obstante, a mi viejo le encantaba el lugar y mi abuelo le había cedido o “vendido” el almacén.
¿A qué jugabas?
A cazar pajaritos aunque no me gustaba mucho, andar por el campo y a la rayuela. Don Yiyo Bertoncini el director de la escuela tenía cinco hijos con los cuales jugábamos, al igual que con otros vecinos. Luego de que llovía y aunque los caminos se mantenían mejor que ahora nos gustaba embarrarnos en los pozos.
¿Personajes?
El Payo Martínez encargado de Vialidad.
¿Por qué?
Yo casi muero de sarampión porque me agarró durante un período de lluvias torrenciales; no se podía salir, salvo con charré. Así que la persona de Vialidad que arreglaba los caminos era un personaje de la zona. También Mencho Arévalo un linyera quien pasaba cada seis meses y se cambiaba la ropa. Mi abuelo tomaba la ropa vieja con una caña y la quemaba (risas). Había muchísima gente.
¿Cómo era tu relación durante la infancia con el mundo rural, teniendo en cuenta el perfil de tu familia?
Éramos una familia estrictamente rural, porque mi abuelo don Luis Gabás era un gringo productor agrícola y ganadero. Desde los dos años, yo andaba a caballo y lo acompañaba . El juego que más me gustaba era ser su “ayudante”. A los cuatro años escribí una composición en la cual decía que quería ser veterinario para no curar más las bicheras de las vacas con Gamezán y lana de ovejas. Con un palito con lana limpia de oveja como si fuera algodón se le sacaban los bichos y se ponía un poco de Gamezán.
¿Qué actividad desarrollaste al radicarte en Hernandarias?
Allí viví muy bien como veterinario, hice una preciosa casa, compré un primer pedacito de campo y luego más.
Golpe y retroceso
¿Cuáles fueron los cambios más abruptos entre el campo de tu infancia y el actual?
El cambio tecnológico es inmedible. Desaparecieron los almacenes rurales que eran los centros sociales de concentración hasta las capillas, donde también se juntaban cientos de carros. Los domingos era la gran reunión social y luego se iba al almacén para hacer la provista. Mi vieja y mi viejo trabajaban a destajo para armar los pedidos de la gente y los cargábamos en los carros. Eso duró mucho tiempo, incluso cuando en 1977 fui a trabajar a Hernandarias, luego de recibirme de veterinario y cuando armamos la cooperativa tambera Tambo Unido. La gente llevaba la leche, así que todas las mañanas charlábamos. Lo que me impacta es la destrucción, en gran medida, de la trama social, si bien ahora se observa cierto resurgimiento a través de los autoconvocados. La única solución es recuperarla porque tiene que ver con una producción agrícola sustentable en lo económico, social y ecológico. En aquel momento se producía, la Argentina era el granero del mundo y, por ejemplo, los volúmenes de trigo son parecidos a los de los últimos años (risas). Cuando el golpe de Estado de (Juan Carlos) Onganía a (Arturo) Illia (1966) éramos aproximadamente 614.000 chacras en el país. Fue cuando se derogaron leyes fundamentales y comenzó a destruirse lo hecho desde el Grito de Alcorta hasta la Ley de Contrato Impuesto (de Arrendamientos) superadora de la Ley 13.246, de Perón. Hoy hay 200.000 chacras.
¿Por qué marcás tan claramente ese momento?
Esa ley de (Juan) Perón más la Ley Agraria de Banco Nación que daba créditos a productores a 20 años, con hasta seis de gracia, entre otras leyes, permitieron que muchos productores arrendatarios crearan sus chacras, hasta que se llegó a esa cantidad que te menciono. La 13.246 establecía contratos de arrendamientos de hasta ocho años, lo cual daba posibilidades de estabilizarse y comprar, a través del crédito agrario de Banco Nación el gran banco de fomento. Los terratenientes se enojaron contra eso y retiraron los arrendamientos de los campos. Illia es superador de Perón en muchas de estas cuestiones además de lo relacionado con los contratos petroleros y la Ley de Medicamentos, entre otras. La ley de Illia obligaba a los terratenientes a alquilar sus campos, a través de un registro de arrendatarios. Como no querían arrendarlos a ocho años, no los ofrecían. La ley no llegó a reglamentarse. Cuando los gobiernos se metieron seriamente con la propiedad de la tierra y esto era hacerlo, en líneas generales, no duraron. Además comenzaron a destruirse un montón de leyes que avanzaban en la estabilización de los colonos a través de la compra de sus tierras. Luego hubo períodos excepcionales en ese sentido durante el gobierno de Isabel Perón y nunca más hubo intentos, al contrario, se favoreció la concentración salvo un pequeño bálsamo sin nada que retrotraiga situaciones durante el gobierno de (Raúl) Alfonsín. La década infame menemista significó 106.000 productores menos y luego fue la otra década híper infame, por los inmensos recursos económicos que tuvo el kirchnerismo, comparables a los de la post guerra durante el gobierno de Perón durante la cual se perdieron otros 86.000 productores.
Renta parasitaria y
propiedad de la tierra
¿Cuál fue la primera aproximación a la política?
En la Universidad estaba el Frente Agrupaciones Universitarias de Izquierda, de la cual se ven muchos carteles en la película Tango Feroz (la leyenda de Tanguito). Era muy importante en la década de 1970. Me eligieron delegado del curso de ingreso, junto con otro hermano de la vida Mario Segovia. Yo ya lo había aprobado pero luchamos para que 113 inscriptos ingresen a la facultad. Seguí vinculado a grupos de izquierda pero me defino como verdaderamente nacional y popular. Fue la gran discusión con la gran mentira kirchnerista que se definían así porque entregaron el país. Argentina se desarrolló en parte con el sector petrolero, la nacionalización del comercio exterior en algunos momentos y pudo vivir con lo propio. Hay que recuperar los recursos para que sean administrados seriamente por los argentinos y distribuidos correctamente entre todos, brindando el mejor trabajo posible no asistencialismo. Para eso hay que disminuir o eliminar la renta agraria parasitaria a través de leyes, para permitir que la gente sea propietaria de la tierra, la habite, genere trabajo, se desarrolle el interior profundo y se haga un país federal.
¿Modificaste tu visión sobre el campo a partir de esa militancia?
En la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Corrientes había muchos que eran de extracción rural, gente relativamente humilde. Mi viejo en ese momento tenía el Café Japón con una posición desahogada me mandaba $ 25 y era una enormidad, incluso vendí la bicicleta que había llevado, ahorré y me compré una Siambretta. La mayoría recibía 16 o 18 pesos. Era todo muy solidario y Corrientes también era una ciudad solidaria, tal vez generado por las luchas por el comedor universitario en 1969. Tomaba todo esto como una posta para volver al campo. En cuanto a la carrera, me dio herramientas y las pensaba en función de cómo desarrollar el campo, con la gente. Hubo fuertes discusiones políticas porque allí se desarrollaba la ganadería intensiva y esto implicaba hacer en torno al proyecto de Veterinaria que queríamos. Con (Deonildo) Bittel el gobernador de Chaco, que estuvo preso junto con otro hermano de la vida, Rafael Gigli en la época de Isabel (de Perón) habíamos hecho los “internados rotativos” que duraron muy poco porque vino el golpe de Estado con los cuales en los dos últimos años de carrera se podía ir a desarrollar la actividad y prestar servicios en lugares como El Impenetrable y las comunidades Qom, donde los productores no tenían ningún asesoramiento técnico en ningún aspecto.
Los cambios vistos
desde Hernandarias
¿Con qué idea de futuro profesional egresaste?
Sí o sí quería volver a mi lugar. A mí me arrancaron no tomes esto como “qué h. de p. los viejos”, pero la vida te lleva a distintos lugares; no obstante que hoy estoy en Paraná con una carnicería y un comercio que nunca hubiera deseado. No veo las horas de irme. Cuando murió mi abuelo, junté las vacas en el campo que también se iba a vender y fue todo un día llorando. Ahí dije: “Voy a volver, no sé cómo, pero volveré”. La Veterinaria me sirvió para hacerlo, si bien hubo un paso intermedio que cuando vino la dictadura en 1976 y como la mano venía brava con mi esposa estuvimos en un departamento prestado en calle Belgrano, mientras atendía un campo. Nunca decidí exilarme, sino que más bien era un exilio interno, por eso estaba en Paraná, donde mi viejo era un tipo conocido. Hasta que nos fuimos a Hernandarias en 1977, alquilamos un local y comenzó a irme muy bien, atendiendo en toda la zona.
¿Cuándo comenzaste a notar grandes modificaciones demográficas?
Mientras estuve en Hernandarias eran tenues. Llegué a tener en mi agenda de veterinario 266 tambos desde la zona de Brugo hasta la entrada a Santa Elena de los cuales hoy quedan 59. También atendía a algunas estancias, aunque al principio no me llamaban porque yo hablaba de reforma agraria. Hasta que el padre de un amigo, en la inauguración de una estancia de un hombre del Partido Comunista beneficiado por la dictadura dijo: “Echeverría será medio de izquierda, pero hace ganar plata”. A partir de ahí comencé a atender a estancias, viví muy bien, me hice una preciosa casa y compré campo. Independientemente de las posturas de Montiel contra quien pelee su gobierno había dado las primeras enfriadoras de leche de 8.000 litros, hubo créditos a valor producto, con lo cual el sector tambero se desarrolló y se llegó a más de 3.000 tamberos. Por ese entonces, el sector se mantenía estable. La caída libre y total comienza con (Carlos) Menem, con lo cual no hay posibilidad de sostener a los productores en el campo y comienzan a irse en forma masiva en 1994. La cantidad de taperas que se veían era monstruosa.
¿Hay un problema estructural en el sector tambero?
La concentración y el oligopolio absoluto a través de La Serenísima y Sancor que dejó de ser una auténtica cooperativa y ha perdido mucho mercado las cuales manejan el 80 por ciento de la producción láctea. Ahora aparece Saputo de capitales canadienses que compró otras empresas y se ha transformado en el primer actor. Además están las siete o cuatro, porque varias son del mismo dueño cadenas de supermercados, quienes comercializan el 82 por ciento de la leche fluida, en general. O sea que el negocio es manejado por unos pocos.
En otros rubros hay estructuras oligopólicas y el negocio funciona mejor.
En agricultura está totalmente concentrado: hay tres empresas exportadoras que concentran el negocio total. Hay 1.680 actores económicos que hacen el 78 por ciento de la soja. Lo que pasa es que la riqueza que genera la soja en algunos momentos permitió que productores relativamente chicos con 800 o 1.500 hectáreas tuvieran una posibilidad. Cuando se hizo la devaluación de (Eduardo) Duhalde en 2001 había 100.000 productores más de los que hay actualmente. Quienes sembraron soja a costo 1 y cosecharon a 3, salieron rápidamente a gastar ese montón de plata y por eso fue el boom de la construcción particularmente en Rosario y en muchos pueblos del interior. El pequeño y mediano productor gasta la plata en Argentina. No estoy en contra de que haya ricos en el campo y seguramente habrá algunas diferencias sociales, pero el problema es cómo se generan las condiciones para que esas personas no desaparezcan, sino que se multipliquen. Si multiplicás riqueza y les das ganancia a los pequeños y medianos productores, la gastan en sus pueblos y compran maquinarias no las súper cosechadoras de 12 millones de pesos de un contratista que con un solo tipo la maneja y hacés 5.000 hectáreas de soja con cuatro o cinco personas. Tiene que ser una tecnología que permita la utilización de gente, con un uso racional de agroquímicos y que no sea una producción industrial. Como decimos en Federación Agraria, se pueden hacer 100.000 toneladas de granos con un millón de chacras o podemos hacerlas con 1.680 actores económicos. Podemos hacer 11.000 millones de litros de leche con 37.000 tambos o hacerlo con los 9.000 actuales. ¿Cuál de las dos alternativas genera movilidad social ascendente y el reparto federal de la población y de los recursos? Tiene que ser producción con productores.
¿Y los costos?
No sé si cuesta más, porque te ahorrás en asistencialismo y los servicios que tenés que brindar en las ciudades, ya que se los brinda el propio productor. El costo social también hay que medirlo. ¿Qué tambo tiene mayor costo: el industrial, de 30.000 o 40.000 litros, o el familiar, que optimiza los recursos? En la única reunión en la cual estuve presente, (Guillermo) Moreno (ex secretario de Comercio) nos dijo que quería que quedaran siete tambos o empresas, para “dejarme de hinchar las pelotas” y nos hizo una seña como que la tenía más grande. Ese fue el gobierno de los Kirchner, no nos engañemos con el doble discurso. El actual gobierno pide escala, entonces razone que con 3.000 tambos se hacen once millones de litros de leche. Nosotros decimos que no, que necesitamos 12.400.000 litros porque hemos llegado a consumir 282 litros por día, lo cual hoy está bajando y es una barbaridad, porque cualquier madre hasta la más indigente o que tiene la cabeza quemada por la droga sabe que a su hijo tiene que darle leche. Si está bajando este consumo, es un indicador muy jodido. Queremos más leche, con más tambos, para recuperar la cultura del trabajo en el campo.
¿Por qué al contrario de lo acontecido con la soja los precios internacionales de la leche no influyen virtuosamente en el sector productivo?
Por la concentración económica. Cuando la leche en polvo se vendió a 5.000 dólares la tonelada en el precio de Nueva Zelanda a nosotros nos siguieron pagando 2.700. El que se quedó con la parte del león fue quien exportó y las grandes empresas, que exportaban o vendían al mercado interno. Éste siempre estuvo caro y pareciera que la leche nunca bajó de aquel precio; solamente bajó a 1.780 ahora está en 2.200 para el productor. Para el consumidor nunca bajó. De $ 3.80 que cobramos en diciembre/enero de 2014/2015 nos bajaron a $ 2.30 en diciembre del año pasado. ¿A alguien más le bajó la leche en algún lado? ¿Quién es el artífice de eso? Un Estado que deja hacer barbaridades a las empresas concentradas. La leche que nos robaron cuando nos pagaron $ 2.35, y la guardaron como leche en polvo, la están vendiendo a precios exorbitantes. Cayó el consumo, la secaron, la guardaron y hoy la comercializan. Las empresas concentradas regulan al Estado.
¿Cuánto cayó la producción por las inclemencias climáticas?
En los días de lluvia cayó un 60 por ciento, se normaliza y hoy la producción está un 18 por ciento debajo de los niveles históricos.
¿En la lechería nunca hubo un proceso similar al de la sojización?
Tuvo sus etapas buenas. Cuando en Hernandarias hicimos la cooperativa tambera en 1978, teníamos dos tambos grandes de 280 litros y 400 litros, y dos muchachos con la lechería hoy tienen 400 hectáreas cada uno, que fueron comprando desde aquellos momentos hasta 1989. Ahora la devaluación de Macri no provoca nada porque ya no estamos y todo se concentra en la especulación financiera. Igualmente, no puede haber tipos como Urribarri un hipócrita total que de empleado bancario pasó a ser multimillonario y que dice que trabajó por el pueblo. Vivo bien pero ¿por qué no podemos vivir todos iguales y crecer? Estos tipos entran a la función pública siendo crotos que no tienen dónde caerse muertos y en cuatro años tienen fortunas.
¿Cómo analizás hoy, con una mirada amplia, las luchas de las cuales participaste a través de Federación Agraria?
Perdimos y fracasamos absolutamente. Mataron a muchos, formaron la cabeza de los chicos que salen de la facultad, que disputan quién es el mayor monitor de soja, en un campo sin gente. Si mi objetivo de toda la vida ha sido mantener el campo poblado y que la política de desarrollo sea superadora de aquella del peronismo y de Illia, perdimos. Cuando me estaba recibiendo en la Escuela Centenario éramos 614.000 chacras y una Argentina donde todavía había una movilidad social y económica ascendente, una escuela pública espectacular que nos daba la posibilidad de tener siete premios Nobel cuando la escuela privada era rarísima y hoy hasta el más humilde quiere ir a una escuela y una facultad privada estamos al horno porque la escuela es un desastre, sin presupuesto.
De las rutas al Congreso
¿Y en ese contexto, el conflicto por la Resolución 125?
Inicialmente, el momento de la lucha le permitió a Federación Agraria de Entre Ríos, crecer enormemente, generamos nuevas filiales y fortalecimos las que estaban. Después hubo una utilización política que se notó en el mismo momento de la lucha agraria, cuando estábamos en las rutas. Las clases dominantes nos sacaron de las rutas y nos llevaron al parlamento, nos dijeron que con los agrodiputados resolveríamos las cosas, no se pudo hacer absolutamente nada, los pocos proyectos que hubo como los de segmentación de retención y ley de Arrendamientos, presentados por gente de Federación Agraria chocaron contra el actual ministro de Agroindustria (Ricardo) Buryailde un hombre vinculado a los grandes negocios agropecuarios que por entonces era presidente de la comisión de Agricultura. Fue quien vetó directamente la posibilidad de que estas cosas se discutieran, incluso, en el recinto, y ni siquiera pasaron de la comisión. El corolario fue lo de (Alfredo) de Ángeli que nos usó muy mal a los productores de Federación Agraria para ser un representante de la más pura y rancia oligarquía argentina que es lo que representa Macri. Que un federado sea senador por Entre Ríos por esa fuerza política, y cuando no se puede hablar de ley de Arrendamientos, de segmentación de retenciones o políticas diferenciadas para quienes somos diferentes según nuestros principios, que tengamos de subsecretario de Lechería nacional a Alejandro Sanmartino que habla de que lo que vale es la escala y no importa la cantidad de productores, evidentemente, el resultado es que la lucha de Federación Agraria está reducida a expresiones mínimas. Todo se hace según lo que dicen Alfredo Bell, Jorge Ruiz o De Ángeli.
¿En qué medida la cooperativización puede atenuar el proceso de concentración que describiste y las exigencias de escala?
Sí, sí, aunque no hay que resignarse a ajustarse al esquema de escalas; el Estado es una herramienta poderosísima de la cual hay que apropiarse y es un paso que no supimos hacer. Nuestra cooperativa, orgullosamente, funciona como tal, pero en otras muchas, el mismo sistema de escalas crea un sistema de prebendas para, por ejemplo, los productores que más entregan. Y esto distorsiona el sistema. Todos los estamentos del Estado y el sistema cooperativo están llenos de vicios y defectos.
Sin perdón para
Alfredo De Ángeli
¿Hace mucho que no hablás con De Ángeli?
Hace muchísimo; es una persona que ha traicionado los principios federados y la traición no la perdono.
¿En qué términos?
Discutimos ferozmente por estas cuestiones.
¿Qué argumentos te dio?
No tiene ninguno, es una persona bastante bruta, muy utilizable y por lo tanto pasó por cualquier partido político y grupo que se le arrimó, se subió a los aviones de (Alfredo) Olmedo (“el rey de la soja”) en plena lucha agraria, nunca quiso hablar de segmentación de retenciones agropecuarias, o sea que fue una persona utilizada, consciente o inconscientemente, por los grupos de poder para que la lucha terminara casi en nada y con la desaparición de productores. El día que lo metieron preso, la Gendarmería nos decía: “La Argentina está en manos de ustedes”, fue una tremenda pueblada, sin producir ningún desorden. Es corresponsable de que eso no haya terminado, por lo menos, en una segmentación de retenciones, en una ley de Arrendamientos y en políticas diferenciadas. Estos principios fueron burdamente traicionados por él. Yo no me voy a ir del gremio y lo pelearemos hasta dónde se pueda cuando lleguen las mejores condiciones. No obstante, cuando los gremios no están a la altura de las circunstancias, los productores tienen que autoconvocarse y pelear. A nivel tambo, me parece que tenemos que armar una herramienta más formal vinculada a Federación Agraria, como en su momento lo fue la Federación de Productores Tamberos, que nos permitió desarrollar un proyecto del cual además participaron varios organismos oficiales de queso artesanal entrerriano, de pasta semidura. Tengo pensado pelear hasta los 92 años, para llegar al millón de chacras, y ahí me muero (risas).
¿No puede ser un buen canal para hacer llegar estas ideas e inquietudes al gobierno de Macri?
No, menos por la vía de De Ángeli. El que se vende ideológicamente no tiene retorno, y el sector que nos gobierna igual políticamente al kirchnerista en cuanto a la concentración económica son los CEO de las empresas, que transferirán recursos hacia ellas, con una insensibilidad social absoluta.
Intermediarios, costos y
alternativa cooperativa
Echeverría describe el circuito de producción y comercialización, y focaliza las distorsiones en el segmento de la intermediación, a la cual califica de “tremenda”. “Además enfatiza tenemos un socio mayoritario: el Estado”.
¿Cómo es la cadena de producción de la leche con sus respectivos costos?
En nuestra cooperativa estamos intentando hacer un proyecto de una pasteurizadora con la idea de llegar a pueblos como Cerrito, Hernandarias y Santa Elena, entre otros. Con eso podemos hacer que el productor cobre los cinco pesos o $ 5,50 que necesita para hacer rentable su producción y que el consumidor no la reciba a más de diez pesos. El costo de ensachetado puede andar en los dos pesos, y la distribución y logística se puede armar con un costo bajo. Lo que pasa es que entremedio de todo eso está la tremenda intermediación: hasta hace poco el productor recibía $ 2.50 hoy cuatro pesos y la leche ya se fue a $ 16 la más barata en las góndolas, aunque también hay leches de $ 22.
Aclaremos los eslabones de la cadena.
Del tambero va hacia Sancor o La Serenísima, o según se elabore leche fluida o queso.
¿A qué precio sale de allí?
En la cooperativa nuestra, el queso pasta semi dura de barra, para hacer sándwich sale a $ 66 finales a los grandes mayoristas. Pasa por los distintos escalones de la logística, el del súper mercado y hoy, en la góndola, tiene que estar a más de $ 100. El supermercado pone el precio que se le antoja, al igual que el Estado.
Que es otro socio del productor.
Claro, porque se lleva, solamente de IVA, 21 por ciento del precio de la leche. Para hacer más fácil la cuenta, pongamos en $ 20 el precio de la leche, cuatro pesos se los lleva el Estado y cuatro el productor. Es un socio mayoritario porque cobra por la totalidad de la producción lechera anual, más la industria concentrada, que fija los precios y las condiciones de pago. En la lechería no hay algo similar a la Bolsa de Cereales o un precio de referencia como el de (Mercado de) Liniers en la ganadería. En la lechería, cuando entregaste la producción y ya terminó mayo, te dicen: “Tal vez le pagaremos cuatro pesos” y todavía no se ha pagado (la entrevista se realizó el jueves 9 de junio).
¿Cuáles son las dificultades de una cooperativa con relación a ese circuito?
Nos corta el mayorista porque sí o sí se la tenemos que vender a él. Nosotros, en vez de pagar cuatro pesos, podemos pagar $ 4.30, más IVA $ 5, y como este impuesto juega mucho, es una diferencia no menor de cincuenta centavos. Si logramos avanzar en la cadena de comercialización para llegar más cerca del consumidor al hacer desaparecer la especulación económica de la cadena podemos llegar a recibir un peso más nosotros y cuatro o cinco pesos menos de costo para el consumidor. Se necesita inversión y el Estado puede favorece en tal sentido, pero el kirchnerismo era un elefante dentro de un bazar, rompieron todo e hicieron barbaridades, porque todo fue utilizado en forma direccional para crear un capitalismo de amigos. Sin embargo hubo herramientas que sirvieron como las que diseñaron Perón e Illia, que son indiscutibles, por eso no es una utopía. Ahora Macri entró al quirófano con una motosierra, pero las recetas y la tecnología de punta existen y se aplicaron con mayor y menor éxito. El Estado puede intervenir en forma correcta y virtuosa.
Datos
· La cadena láctea conforma uno de los complejos agroalimentarios más importantes y dinámicos dentro de la economía Argentina, siendo considerada como uno de los
principales por su distribución territorial y generación de empleo, lo cual lo constituye en un motor fundamental para las economías regionales y donde conviven grandes, medianas y pequeñas empresas de producción primaria e industria
· La mayor parte de la producción de leche cruda (90 %) se concentra en la Región Pampeana, conformada por las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa. En esta región se localizan las principales “cuencas” y casi la totalidad de tambos e industrias del sector.
· Estas regiones lecheras reciben su denominación según la especialización, quedando conformadas dos grandes cuencas : la de Abasto, la cual produce mayoritariamente leche fresca para consumo, y la de la industria, especializada en la elaboración de productos tales como quesos y manteca.
· Santa Fe es la principal provincia lechera del país, tanto por su volumen de producción como por la importancia que tradicionalmente tuvo la actividad en el desarrollo de algunas ciudades.
· Entre Ríos ocupa el cuarto lugar como productora y a partir de 1995 se observa una retracción en la producción.
· En el año 2000 se inició una tendencia a la concentración orientada a la reducción de la cantidad de tambos, en búsqueda de mayor productividad (incremento de tamaño de explotaciones e incorporación de tecnología).
· Durante la década de 1990 se dio la llegada de empresas multinacionales e inversión externa, destinada a instalación y modernización de plantas, compra de empresas y conformación de joint ventures, con una consiguiente concentración de la producción y también aumento en el consumo.
· A finales de esa década se produjo una fuerte crisis y recesión, retracción de la producción como consecuencia de la caída en el consumo interno y baja de competitividad cambiaria para exportar.
· Desde 2003 se dio una gradual recuperación y reestructuración del sector, con la ampliación de gama de productos, mayor inserción exportadora, mejoras en la calidad y packaging, segmentación del mercado y especialización industrial.
· La producción de leche se estima en alrededor de 30 millones de litros diarios. Más del 60% de dicho volumen es procesado por 15 grandes empresas multiplanta y multiproducto, con gran capacidad de procesamiento y tecnología de punta en el ámbito mundial.
· El 80% de la leche producida se comercializa internamente. Los tres principales canales utilizados para llevar a cabo la comercialización interna son: súper e hipermercados: 39,30%, autoservicios: 34,80% y minoristas tradicionales: 25,90%.
· Actualmente, los sistemas de producción atraviesan un escenario económico que pone en riesgo la competitividad sectorial, sin distingos de escala y niveles de eficiencia. La concurrencia de variables externas e internas del sector, determinó un desequilibrio tal que propende a una situación de quebranto generalizado en caso de prolongarse en el tiempo.
Gentileza Diario UNO de Entre Ríos
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