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Trigo y soja en campo propio, ¿cómo se reparte la renta?

Es alarmantemente bajo el margen bruto en el cultivo de trigo. Asciende -en nuestro caso- a 22,20 U$S por hectárea, computando moderados gastos de estructura.Pero a esta cifra deben descontarse todos las erogaciones por impuestos.
08/06/2015 10:42 hs

- Es alarmantemente bajo el margen bruto en el cultivo de trigo. Asciende -en nuestro caso- a 22,20 U$S por hectárea, computando moderados gastos de estructura. Recordemos que a esta cifra deben descontarse -luego- todos las erogaciones por impuestos nacionales y provinciales. Lo salva al productor el buen margen bruto de la soja, el cual ascendería en el caso estudiado a 287,96 U$S por hectárea.

- Con un margen bruto tan bajo, la decisión más razonable debería ser eliminar los derechos de exportación del trigo (DEX) que hoy se encuentran en el 23%. El margen bruto combinado de este productor (por hacer soja y trigo) asciende a 310,16 U$S por hectárea.

- De esos 310,16 U$S, el productor debe destinar un 44% de este importe para pagar tributos de todo tipo: Impuesto a las Ganancias, el costo financiero anual de la inmovilización del saldo técnico del IVA, el impuesto a los bienes personales, las erogaciones por el impuesto a los débitos y créditos bancarios, la tasa vial o de mejora de caminos, Impuesto de sellos, impuesto inmobiliario provincial, etc. Ya habiendo pagado retenciones, y luego descontar todos los costos de operación, el productor se encuentra con dos socios (Gobierno Nacional y provincial) que se llevan el 44% de ese remanente.

- Otro dato que muestra con elocuencia la gran presión tributaria es el siguiente. Este productor -con esfuerzo a lo largo de todo el año- siembra 200 hectáreas de trigo y soja de segunda. Recibe por hectárea un ingreso bruto de 1.217 U$S. Con ese importe tiene que pagar insumos, labores, cosecha, seguros, gastos de comercialización, gastos de estructura, Impuesto a las Ganancias, el costo financiero anual de la inmovilización del saldo técnico del IVA, el impuesto a los bienes personales, las erogaciones por el impuesto a los débitos y créditos bancarios, la tasa vial o de mejora de caminos, Impuesto de sellos, impuesto inmobiliario provincial, etc. Le quedan finalmente 165,04 U$S por hectárea. El Gobierno nacional y el provincial -con todos sus impuestos y retenciones- recibe por la actividad de este productor aproximadamente 717,56 U$S por hectárea. Recordemos que es el productor el que corre con todos los riesgos que tiene esta actividad (riesgos climáticos, de precios, productivos, enfermedades de los cultivos, siniestros, etc. Se trata de una desproporcionada carga fiscal que no premia en lo absoluto el esfuerzo productivo.

- Si sumamos el ingreso bruto anual del productor más los derechos de exportación (sin computar los gastos de fobbing), tendremos una torta a repartir en el año de 1.798 U$S por hectárea en estas 200 hectáreas estudiadas. Esta torta se distribuye así:

1) El Gobierno Nacional y en menor medida el provincial recibiría 717 U$S por hectárea;

2) Los gastos por la compra de insumos, labores, cosecha, seguros, gastos de comercialización y gastos de estructura se llevan 916 U$S por hectárea.

3) El productor -afrontando todos los riesgos- se queda con el remanente: 165 U$S por hectárea.

- Es decir que -en este caso concreto- la torta de reparte así: 40% recibe el Gobierno Nacional y el provincial, 51% se afecta a los costos de implantación y comercialización de los cultivos y menos del 9% le queda al productor agropecuario, después de haber corrido con todos los riesgos del negocio. Las cifras lucen absolutamente desproporcionadas en perjuicio para el productor.

Fuente: Punto Biz

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