El conflicto se originó porque a fines del año pasado la UE modificó en forma unilateral la reglamentación 1839/95, acordada en el contexto de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que contenía el compromiso de cubrir la demanda de ambos países con un nivel diferenciado de aranceles. Sobre la base de ese acuerdo, la Argentina podía exportar maíz por 2 millones de toneladas a España y 300.000 toneladas a Portugal.
Después de la modificación reglamentaria mencionada, los embarques destinados a esas dos naciones comenzaron a detenerse, tensionando los nervios privados y oficiales de la Argentina, ya que es la segunda exportadora de maíz del mundo.
Mandelson, que ayer llegó desde Chile y hoy partirá hacia Brasil, escuchó el planteo de boca del secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía, durante un almuerzo muy cordial, en el que, sin embargo, quedó en claro que no habrá avances en la negociación por la Ronda de Doha de la OMC en el corto plazo.
Chiaradía dijo a LA NACION que a Mandelson se le explicó "el problema planteado con Portugal y España debido a condiciones fijadas a fines de 2005, que erosionan el acceso al mercado del maíz argentino".
Después de la modificación legal comunitaria, España importó maíz desde Hungría, uno de los nuevos socios de la UE. Como miembro de la región, Hungría puede vender en Europa a un costo más competitivo que terceros países, ya que no paga aranceles y goza de un valor de flete bajo.