La baja de las retenciones a las exportaciones de lácteos permitiría descomprimir tres situaciones críticas que atraviesa el sector. La primera es de orden interno, porque los tamberos temen que la mayor producción de leche provoque una sobreoferta que derrumbe los precios de la materia prima.
Se estima que la producción en los tambos crecerá este año un 10 % respecto del año pasado. Según datos de la SAGPyA, en los primeros cinco meses de este año las entregas de leche en las usinas crecieron un 9,8% respecto del mismo período del año anterior.
Al mercado interno se destina el 80% de la producción de leche -entre 7500 y 7800 millones de litros por año- y el resto se exporta.
Además, el riesgo de una sobreoferta crece en la primavera por un factor estacional: en los campos hay más pasturas disponibles y la hacienda recibe mejor alimentación, por lo que aumenta la producción.
Los otros dos factores de riesgo son externos. El coordinador de la Comisión de Lechería de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, recordó que recientemente se abrieron frentes de conflicto, uno con Chile y otro con Estados Unidos.
Chile amenazó con aplicar salvaguardias al ingreso de productos lácteos (entre ellos los argentinos) porque los tamberos trasandinos consideran que está afectada su rentabilidad.
El gobierno argentino negó esa acusación y dijo que los lácteos argentinos ingresan en Chile con precio internacional y que no provocan daño a la producción trasandina. Además, la Cancillería dijo que estaba dispuesta a llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Estados Unidos, en tanto, admitió que estudia quitar a la Argentina del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), por el cual permite importar con aranceles reducidos una serie de productos de países en desarrollo. Entre ellos se verían afectados los quesos.
Daños a los productores
"Si estamos todos de acuerdo, es el momento de disponer una baja en las retenciones", dijo el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías.
En tanto, el presidente de la Mesa Provincial de Lechería de Santa Fe, Roberto Socín, señaló que el incremento de las retenciones provocó una baja de los precios que recibe el productor, pero no así de los valores de los lácteos que pagan los consumidores en las góndolas.
Pelegrina, en tanto, señaló que las pérdidas provocadas a los productores eran significativas y que, tal como sucedió con la carne, "el único que perdió fue el tambero, porque a él le bajaron el precio, pero esa caída no se trasladó al mostrador".
Los tamberos no quieren que se produzca otra crisis como la vivida entre 1999 y 2002, cuando una gran cantidad de tambos debió cerrar como consecuencia de la caída de las exportaciones a Brasil, que en ese momento era el principal mercado para las ventas externas de los lácteos.