Allí, especialistas de la empresa mostraron genética aplicada a soja y maíz y las últimas tecnologías para la fertilización y el tratamiento de enfermedades en soja.
Marcelo Palese, especialista en nutrición de Nidera, fue el responsable de transmitir algunos conceptos clave para la fertilización de la oleaginosa.
El técnico hizo hincapié en la necesidad de considerar los niveles de exploración de la raíz del cultivo y la relación con la demanda de agua y nutrientes. "El desgaste de los suelos de los últimos 20 o 30 años no se puede resolver en una campaña. Lo que debemos hacer es reposicionar al suelo, mejorarlo a partir de la incorporación de nutrientes", expresó.
Del total del fósforo disponible, se utiliza solamente entre el 28 y el 30%, el resto queda retenido en el suelo. "Nuestra estrategia debe apuntar a que ese elemento tenga mayor disponibilidad campaña tras campaña", sostuvo Palese para comentar luego que cada tonelada de soja extrae 50 kg de nitrógeno. Unos 30 kg son devueltos al sistema a través de hoja, tallo y pecíolos. "Lo que se debe hacer es medir efectivamente si la bacteria está fijando nitrógeno en el tiempo", agregó. Respecto del fósforo, de los 7,5 kg/ton que se extraen, hay 2,5 kg que vuelven al sistema. En el caso del azufre, se van 5 kg /ton de soja, una cifra que debe ser ajustada luego de un monitoreo a nivel foliar. En los campos de Entre Ríos, también hay que considerar al Potasio en los análisis. Lo mismo sucede con el elemento magnesio (Mg), hay 2 kg que se van con cada tonelada producida. En el caso del Molibdeno (Mo), casi el 80% es exportado.
Recorriendo el ensayo de sojas, Palese destacó que el objetivo no debe ser la cantidad de nódulos que tiene la planta, sino la calidad de su ubicación. Con el 60-70% cerca del cuello, aunque a veces sean pocos nódulos, incluso de tamaño menor al esperado, los resultados son óptimos a la hora de fijar el nitrógeno.
También mostró plantas con mayor fijación y señaló que hay que poner el ojo no solamente en un mejor canopeo y estructura, sino empezar a explorar lo que está aconteciendo a nivel de raíz. Según el técnico, esto es lo que va a permitir anticiparse a los manejos que será necesario realizar.
En los ensayos de fertilización realizados en el Campo Líder de Victoria, los productores pudieron analizar el efecto del molibdeno junto con el inoculante. En otros tratamientos se aplicó una base de fósforo, Cloro y Potasio, pudiendo apreciarse un mayor desarrollo. En relación al Cloro, Palese sostuvo que es uno de los elementos que empezó a tener mayor respuesta en los ensayos. En experiencias realizadas en el 2000 junto al INTA Pergamino, los resultados daban un diferencial de más de 450 kg en trigo y combinado con fungicida más de 650 kg.
Palese mostró parcelas tratadas con mezclas Pampero e hizo hincapié en la ventaja que presenta la combinación de elementos. Entre las propuestas, el técnico comentó que para Azufre, utilizó un material de liberación rápida para poder obtener un impacto dentro del primer cultivo. En otras parcelas se implementó un tratamiento de Pampero doble, con un aporte extra de fósforo y azufre, con el que se viene trabajando en las últimas 7 campañas.
Un paso más en nutrición
Para Palese es importante evaluar todas las alternativas de fertilizantes, ya que se están manejando variados tipos de materiales en mezcla que permiten ir mucho más allá que con un superfosfato simple, un fosfato diamónico o un súper triple. "Nidera siempre da el punta pie inicial", dijo Palese. Por eso anunció que así como en la campaña ‘99 la empresa lanzó un superfosfato simple, para esta campaña dispondrá de un producto de disponibilidad secuencial de fósforo. Se trata de un nuevo fertilizante granulado, con gránulos chicos, que permitirá tener una rápida disponibilidad de fósforo, un azufre también de rápida disponibilidad con 30 % de P/100, 6% de S/100 y 6,6% de Calcio/100. "Este material es más indicado para trabajo secuencial y de mediano y largo plazo. Es un producto inédito para Argentina", dijo Palese
La sanidad
A su turno, Geraldine Bush, especialista de Zamba, la línea de productos para la protección de Cultivos de Nidera, mostró ensayos de fungicida en soja, no sólo con los productos conocidos en el mercado (Poseidón y Emperador) sino otros productos en etapa experimental que se están evaluando.
"Ante todo, desde Zamba queremos hacer hincapié en la necesidad de monitorear el lote para después tomar la decisión de realizar aplicaciones", dijo Bush. Para esto, la técnica repartió una Guía para la identificación y manejo de las enfermedades de fin de ciclo y Roya Asiática de la soja, elaborado por reconocidos especialistas de la Cátedra de Fitopatología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires con el auspicio de Nidera.
"La idea del manual es, a partir del seguimiento, aprender a conocer las enfermedades que tiene el lote, identificarlas, cuantificarlas y después tomar la decisión más conveniente", comentó la especialista.
Tomando plantas de ejemplo, Bush se refirió a la septoria o mancha marrón que tiene la particularidad de manifestarse en estados tempranos, mientras que el resto de las enfermedades aparecen en estados más avanzados como R2 o R3.
La técnica hizo referencia también a una enfermedad foliar muy común como es la Pústula bacteriana, que ocasiona manchas y está presente en casi todos los lotes monitoreados. "Se diferencia de la mancha marrón en que provoca una mancha con un halo clorótico alrededor, pero la hoja permanece verde, sin ocasionar una clorosis generalizada. Se manifestó especialmente en el estrato medio del cultivo. Cabe aclarar que las enfermedades foliares de origen bacteriano no son controlada por fungicidas.", dijo.
Otra enfermedad que apareció en los lotes monitoreados en la zona fue la antracnosis. Esta se manifiesta con un rayado negro en el tallo, pero también en el revés de la hoja. "Algo que nos llamó la atención es que este año la enfermedad apareció en este lote cuando la planta todavía estaba verde, es decir en estados bastante más tempranos que lo usual", dijo Bush.
Luego, la especialista propuso al grupo recorrer los lotes e identificar las enfermedades. Aclaró que las enfermedades mencionadas requieren de una búsqueda, ya que hay que mirar la planta de abajo hacia arriba. En cambio la mancha púrpura se manifiesta en la parte superior de la planta y puede verse, incluso, desde lejos. El color de la mancha púrpura facilita el diagnóstico ya que se ve en la hoja y luego es transmitida a la semilla.
Una vez hecha la preevaluación del lote, si el nivel de enfermedad es alto, el potencial de rendimiento es bueno, hay perspectivas de buenas lluvias durante la campaña, hay que definir qué se aplica. Una opción es Poseidón, que brinda una residualidad de entre 25 y 30 días, siempre y cuando sea aplicado de modo preventivo, en un bajo nivel de enfermedad. La dosis es de 400 cm3/ha.
"Si tenemos un lote con enfermedad en R3, con perspectivas positivas para la aplicación del fungicida, entonces la recomendación es Poseidón, porque por su residualidad estaría cubriendo unos 30 días para que llegue a R6 sano y con una máxima cantidad de hojas sanas, fotosintéticamente activas, que van a estar produciendo la energía para el rendimiento en grano. Además, se está protegiendo al cultivo durante el período de riesgo de ocurrencia de la Roya en esta zona", dijo Bush.
En otro ejemplo, si estamos en un estado de cultivo más avanzado, por ejemplo R5, veníamos de una período seco y recién comienzan a reponerse las condiciones de humedad y empieza a haber enfermedades foliares, como pústulas de roya con un el nivel de incidencia del 5% o superior, en este caso la recomendación, sobre todo para los estados R5, R6 es hacer una aplicación de Emperador, ya que tiene buen foco en roya y da una residualidad de 15 días, es decir que protege al cultivo hasta que alcance un estado avanzado en que comienza a entregarse naturalmente (R7 / R8), para llegar tranquilos a la maduración".
El pack genético
El técnico Juan José Cóvolo presentó las novedades maiceras para los entrerrianos. Dijo que el objetivo de mejoramiento de Nidera sigue siendo la rentabilidad, aunque no por eso hay que dejar de ser sustentables.
Mejor potencial, estabilidad, sanidad y respuesta a manejo, con estas tres variables, el equipo técnico de Nidera avanza en el desarrollo maicero. Además, trabajan en ensayos con hileras angostas y altas poblaciones, de hasta 90 mil plantas a cosecha, en secano.
En respuesta a esta tendencia, Nidera presentó ensayos de dos nuevos materiales que salen al mercado esta campaña: el AX 852 y el AX 878. También se mostraron ensayos con el AX 882 HCL MG, un "homo" que permite una mayor tolerancia a herbicidas.
Especiales para la zona, la empresa mostró los simples modificados 744, 744 MG y 842. Materiales especiales para suelos con limitaciones y que no responden a altos rindes.
En lo que hace estrictamente al manejo agronómico del maíz, Cóvolo hizo hincapié en la necesidad de sembrar refugios, en no sembrar a más de 6 kms por hora y en sembrar temprano, cuando hay humedad.
A su turno, Walter Santone fue el encargado de mostrar las novedades para el cultivo de soja. Dijo que el trabajo de mejoramiento de la empresa apunta a la obtención de altos rendimientos y resistencia a enfermedades. Aclaró que trabajan firmemente en la resistencia a la roya asiática. También dijo que se investiga en el mejoramiento de proteína y aceite en forma diferenciada.
Entre la gama de productos adaptados a la zona, Santone mostró la nueva 5009, resistente a grano verde que espera genere alto impacto en la zona.