Las definiciones políticas a escala global están marcando el pulso del mercado de granos. El conflicto en Medio Oriente elevó el costo de la energía y de los fertilizantes -con subas de hasta el 40% en nitrogenados-, mientras que la posibilidad de una extensión del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China en mayo suma expectativas de mayor demanda. A esto se agregan nuevas normas de biocombustibles en EE.UU., interpretadas por el mercado como alcistas para la soja.
En este contexto, los productores norteamericanos se preparan para iniciar la siembra de maíz y soja, con un cambio de área que ya se anticipa significativo. El 31 de marzo, el USDA publica su reporte oficial de intención de siembra, aunque los datos podrían no reflejar plenamente el impacto reciente del encarecimiento de fertilizantes.
“Estamos viendo un escenario donde los altos costos de insumos, especialmente fertilizantes, están empujando a los productores a volcarse hacia la soja, que requiere menor inversión relativa”, afirma Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
A nivel global, también se observa una posible migración adicional de superficie desde cereales hacia oleaginosas, tanto en Estados Unidos como en Europa. “Si a esto le sumamos la expectativa de una recomposición en la relación comercial entre EE.UU. y China, el incentivo para sembrar soja es aún mayor”, agrega Romano.
Otro factor clave es la reciente promulgación de normas de biocombustibles en Estados Unidos, que fijan objetivos récord de mezcla por más de 26 mil millones de galones para 2026, por encima de los 24 mil millones inicialmente propuestos. El mercado interpreta que el corte efectivo será superior al esperado, impulsando la demanda de aceite de soja.
El contexto energético refuerza esta tendencia. El precio del petróleo Brent sube 5% en la última semana hasta USD 114,5, en un escenario de alta volatilidad marcado por el conflicto con Irán. En paralelo, el etanol avanza 2% y el biodiesel casi 5%, mientras que la urea sube 7% en su valor FOB Medio Oriente. A esto se suma que Rusia mantiene restringidas sus exportaciones de nitrato de amonio hasta el 21 de abril.
“Todo esto genera una presión alcista indirecta sobre los granos, porque incrementa los costos de producción y condiciona las decisiones de siembra”, sostiene Romano.
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