Kumagro, de la firma emblema de Don Mario, selló una asociación con la firma Grobocopatel Hermanos para, entre otros objetivos, avanzar en la construcción de la primera planta de industrialización exclusiva de soja no transgénica para ingredientes con destino a productos de consumo humano, como harinas proteicas y concentrados proteicos, cada vez más demandados en el mundo.
Así explicó Alejandro Bartolome, presidente de Kumagro, al mismo tiempo que destacó que es “muy interesante lograr una asociación con una empresa como Grobocopatel Hermanos, de Carlos Casares, la cual nos va a ampliar las posibilidades de originizacion de soja no transgénica, logística y también financieramente nos da una espalada mayor”.
Don Mario es una de las empresas emblema de la soja transgénica desde que se habilitó este cultivo en 1996 en el país, desde hace más de tres años inició el proyecto del desarrollo de la soja no modificada genéticamente con su controlada Kumagro.
En el país, la firma ya tiene clientes de consumo masivo que compran el grano para luego elaborar productos y además “estamos exportando a varios mercados en el mundo que utilizan la soja no transgénica para consumo humano, es decir para producir leche de soja y sus derivados como el tofu, que es como un queso derivado de la leche de soja muy consumido en Oriente. Estos son mercados que observan un poco más qué es lo que se consume, por lo tanto exigen certificación, verificaciones de calidad y varias cosas más como el color o sabor del tipo de grano”.
Sin información oficial, la siembra de soja no transgénica en Argentina apenas supera las 40.000 hectáreas y Kumagro trabaja unas 20.000 hectáreas, entre convenios con terceros y producción propia. Para Bartolomé, “una vez que apareció el gen RR se empezó a intensificar la soja no genéticamente modificada, la que podríamos llamar clásica, pero en realidad es exactamente la misma que se sembraba hace algunos años atrás”.
“Ahora no vendemos genética ni semillas, sino que buscamos lograr convenios con productores que estén interesados en nuestra propuesta y así le brindamos la semilla y generamos un contrato comprándole toda la producción. Hoy tenemos como meta llegar a originar entre 200.000 a 250.000 toneladas de soja no transgénica en un lapso de alrededor de tres a cuatro años” indicó Bartolomé. En la actualidad, la controlada Kumagro origina unas 50.000 toneladas de soja no transgénica.
Potencialidades de un cultivo en crecimiento
La soja no transgénica no tiene más que las “características agronómicas normales” que tiene la soja, atributos de rendimiento y calidad que demandó siempre este cultivo. Bartolomé explicó que “en realidad la soja genéticamente modificada de hoy, RR, lo único que tiene es un gen que ejerce resistencia a un herbicida, pero todos los demás genes dependen del germoplasma que tengan el cual depende del semillero que se utilice. Nosotros utilizamos el 100% de la genética Don Mario, por lo que las características son exactamente las mismas a las que eran hace unos años atrás y las que quiere el productor, es decir buen rendimiento, resistencia a enfermedades, buen comportamiento al estrés, etcétera”.
En cuanto al valor de este tipo de soja, comentó que “lo que te terminan pagando es todo el servicio que trae aparejado, es decir la certificación, verificación a nivel campo, segregar el camión que la traslada, entre otras, además se exporta en bolsa de 1.000 kilos y en conteiners por lo que terminas vendiendo un servicio de segregación y certificación de la soja que estas produciendo”.
De la redacción de Campo en Acción
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