El trigo se ubica en un contexto mundial que indica que hay abundante cereal. En estos momentos se está cosechando o terminando de cosechar en todo el hemisferio norte y en los próximos 45 días estará disponible el 92% del trigo del mundo. En la Argentina se sembró casi un 20% menos respecto del año anterior y lo que está señalando el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), es que habrá una merma de producción con relación al ciclo último del orden del 21,9 por ciento. Así, se recolectarían 12,5 millones de toneladas, cifra menor a la del año anterior en que se alcanzaron los 16 millones de toneladas. En el contexto mundial se esperan 610,26 millones de toneladas totales, guarismo menor a los 624,19 millones de toneladas del ciclo anterior; no obstante, hay demasiado trigo en el mundo. Ante estos conceptos, definidos por el ingeniero Ricardo Negri (h.), economista de Aacrea, la situación de los precios puede parecer complicada; sin embargo, el 23 del actual, el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) para enero de 2006 cerró en 101,9 dólares por tonelada. "El mensaje que estamos transmitiendo en los Grupos de Comercialización es que aquellos productores que tengan que vender trigo en enero, encuentran hoy un momento adecuado para tomar cobertura, porque 101 dólares por tonelada es buen precio en comparación con la situación mundial y con los precios históricos del país (93-94 dólares por tonelada). Y los que tengan que guardar que guarden calidad, yo trabajaría mucho sobre este aspecto, más aún con la modificación de los estándares que se tornan un poco más exigentes", sostuvo Negri. Las zonas. Empero, el especialista aclaró que el precio de hoy dependía mucho de las zonas. En su opinión, con 100 dólares, el margen no es fantástico. Se puede perder plata en áreas como el norte y centro de Santa Fe, porque el costo del cultivo es muy alto y los rendimientos son potencialmente bajos. "No se puede decir cuál va ser el negocio hasta que se conozcan los rendimientos. Cien dólares no es mal precio, pero no sé si le cae bien a todos, por los costos de estructura, de producción, por los rendimientos y por el desarrollo de cada empresa en particular." Este año, los 610 millones de toneladas mundiales representan la segunda mejor cosecha de la historia y para el técnico de Aacrea, no sólo el problema es que hay más trigo, sino que hay más en los países exportadores, con lo cual "estamos a los codazos entre todos los grandes exportadores (Australia, Canadá, Estados Unidos, la Argentina y la Unión Europea)". Además, pasan a ser exportadores importantes Rusia, Ucrania y Kazakstan, entre otros ¿Porqué? "porque esos tres países venden trigo barato, son igual que nosotros, tienen baja capacidad financiera, baja capacidad de almacenaje, pero son muy irregulares en la producción, por eso no entran dentro de los cinco grandes exportadores". Soja y girasol. Se espera que la Argentina produzca 12,5 millones de toneladas. El año pasado se sembraron casi 6 millones de hectáreas y este año se habla de entre 5,1 y 5,3 millones. El área no sembrada con trigo pasó a girasol o a soja. El primero ocupó la zona sudoeste bonaerense (Laprida, Pigüé, Puán, entre otras) y en el norte de Buenos Aires fue casi todo a soja y encima, el riesgo de la roya hace que la gente quiera adelantar sus cultivos, por lo que no entra la rotación trigo-soja. A la producción de 12,5 millones de toneladas, hay que sumarle aproximadamente 1,5 a 2 millones de toneladas que quedan de la campaña anterior. Suponiendo que de acá a fin de año se vendan 500.000 toneladas, en enero de 2006 se puede llegar a aproximadamente 14 millones de toneladas disponibles. El consumo interno demanda 5 millones de toneladas, por lo quedarían para exportar 9 millones de toneladas.Con una mirada optimista, 5,5 millones de toneladas se las lleva Brasil, que tienen un premio porque si los brasileños importan desde otro lado tienen que pagar un 10,5 más por el arancel extra-Mercosur. Por eso y porque hay un mundo de petróleo caro y fletes caros, a Brasil le conviene comprar en la Argentina. Para Negri, la pregunta pasa por lo que puede llegar a ocurrir con los 3,5 millones de toneladas restantes (pueden ser menos), que básicamente irían al norte de Africa que demanda trigos baratos. Pero una vez superada esta etapa, y si se puede evitar vender al momento de cosecha (fines de diciembre), en que lo más probable es que se destruyan los precios, lo que le va a quedar al productor será para Brasil o para el mercado interno (los brasileños compiten con la molienda nacional) y, en consecuencia, el precio se puede orientar para la Argentina por encima del valor internacional.