A pesar de la flexibilización de las exportaciones de carne, las consecuencias del conflicto ganadero siguen revolviendo el mapa político agropecuario.
Si la arremetida de los federados contra el gobierno de Kirchner sorprendió, también lo hizo la conducción de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), votando finalmente a favor de una propuesta de paro agropecuario que sus pares de Santa Fe y Córdoba, entre otras, venían proponiendo desde hace meses en el seno de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
CRA y Federación Agraria son las entidades del campo que tienen mayor poder de movilización y, por lo tanto, son las únicas capaces de impulsar medidas de fuerza sectoriales. Mientras los federados arrancarán el fin de semana con su maratón de asambleas distritales, la máxima conducción ruralista se reunirá en los próximos días para discutir nuevamente el paro agropecuario. Ahora, con la novedosa postura de Carbap, otrora señalada por las otras rurales provinciales como la más afín al gobierno.
Un escenario de conflicto entre el sector y el gobierno podría encontrar a FAA y CRA tras la misma línea de combate. Sin embargo, el terreno parece ser mucho más resbaladizo. Por un lado, parte de la reacción de los federados obedece a la percepción que desde la Secretaría de Comercio Interior y la Subsecretaría de Agricultura eligieron como interlocutor a los ruralistas a la hora de anunciar la liberación parcial de las exportaciones de carne, cuando fue Federación Agraria la que bancó la decisión de cerrar los mercados, en lo peor del conflicto entre el gobierno con los ganaderos.
Por otro lado, sería llamativo que CRA lance una medida de fuerza cuando, más allá de las asambleas realizadas en distintas provincias, no la concretó en los momentos más duros del cierre de exportaciones.
En este aspecto, las propias internas de las entidades y la llegada de la época de renovaciones parciales en sus conducciones (ninguna enfrenta este año un recambio de presidente) también juegan, sobre todo al término de un semestre de agitación militante. Por caso, Carbap tiene elecciones en agosto.
En tanto, las decisiones de la FAA tendrán que esperarse hasta el 8 y el 24 de este mes, cuando se reúnan las 14 asambleas de delegados de base, aunque su presidente Eduardo Buzzi ya haya denunciado las diferencias "crecientes" que esa entidad mantiene con el gobierno nacional, además de cuestionar a los funcionarios con los cuales negocian los productores.
"Mientras estén al frente de las negociaciones funcionarios como Guillermo Moreno o Javier de Urquiza estamos complicados", indicó Buzzi, quien aseguró que los mismos boicotean a la Secretaría de Agricultura.
Por otra parte, justificó la distancia que la entidad está tomando con respecto al gobierno de Kirchner, argumentando que se agotaron las instancias de diálogo porque no hay propuestas sobre temas como el uso y la tenencia de la tierra, la deuda con el Banco Nación, o el desarrollo de la agricultura familiar, que impliquen un modelo agropecuario diferente al que existe hasta el momento. "Y plata hay", disparó.
Falta de acuerdo
No obstante, las diferencias son grandes entre las mismas entidades, que además no comparten totalmente la agenda de reclamos.
"La posición no es de calma, lo que queremos es que haya políticas estables para el ganadero, el lechero, los productores en general, que podamos trabajar con previsibilidad porque las medidas que toma el gobierno atenúan esa posibilidad", aseguró Manuel Cabanellas, presidente de Carsfe, quien aclaró que la flexibilización de las exportaciones de carne no alcanza para disipar el malestar generado en los últimos meses entre los productores nucleados en el ruralismo.
"Con los productores de otras organizaciones nos llevamos bien, porque pudimos solucionar siempre juntos los problemas, Esperamos que la buena relación con los productores se extienda a los dirigentes", disparó Cabanellas, en alusión a la ruptura de FAA con el gobierno.
Javier Jayo Ordoqui, presidente de Carbap, aseguró que la entidad pampeana "dentro de CRA" trata de mantener el diálogo con todas las organizaciones. Y si bien interpretó la postura de FAA como un signo de recomposición de las relaciones entre organizaciones, fue más duro con la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), que "hace su vida" al margen de los conflictos en el sector.
En ese sentido, Fernando Gioino, presidente de Coninagro se defendió y aclaró que la entidad que dirige tiene sus propias herramientas de trabajo. "Nos inclinamos por la propuesta y no por la protesta, no vemos con agrado el hecho de que si no estamos opuestos al gobierno, somos oficialistas, queremos estar con el productor, por eso pretendemos el diálogo", aseveró.
Por su parte, Eduardo Buzzi, de Federación Agraria, condicionó la relación con las otras organizaciones a un acuerdo previo sobre las reivindicaciones a perseguir. "No queremos ser el furgón de cola de una posición que nada tiene que ver con el interés de los pequeños y medianos productores", advirtió, y agregó en relación a las medidas de protesta que vinieron realizando las otras organizaciones que "no se advierte que planteen una intervención del Estado distinta que la libertad para exportar, la reducción de la presión impositiva y la supremacía del mercado".
Las cartas están echadas y el escenario político de las entidades se dirimirá en los próximos días.
Fuente: La Capital