El avance de la frontera agrícola en Entre Ríos ha desplazado en los últimos años a la ganadería a campos de menor calidad pastoril. Pero este escenario no ha significado un descenso en la cantidad de animales que conforman el rodeo provincial el que continúa creciendo, llegando en 2005 a un total cercano a los 4,8 millones de cabezas.
Las razones que explican esta situación es la leve mejora de productividad que se observa en algunos establecimientos; la implantación de praderas que han demostrado una excelente adaptación a suelos pesados de la geografía entrerriana y, fundamentalmente, el enorme aprovechamiento que se le ha dado a los campos de islas ubicadas en el río Paraná donde, históricamente, se realizaba invernada de novillos y vacas y que en la actualidad, muchos productores que han retomado los trasladados las innumerables zonas insulares de Entre Ríos, estableciendo numerosos rodeos de cría.
El manejo nos es para nada sencillo, además de la expectativa casi permanente que se tiene respecto del comportamiento del río hay que sumarle la falta de infraestructura para realizar los trabajos sanitarios básicos, el robo de ganado que está a la orden del día y sobre el cual poco se puede hacer por parte de las fuerzas de seguridad, carentes de recursos materiales y humanos -o por razones jurisdiccionales con las provincias vecinas-, entre otras dificultades.
Pero a pesar de ello, como en muchas otras oportunidades, los productores asumen el riesgo. Tal es el caso de Rogelio Burne quien junto a sus hermanos administra una isla ubicada frente a la localidad entrerriana de Diamante, una propiedad familiar adquirida hace varias décadas por su padre y en la que hoy se dedican a la cría de hacienda Hereford cruzadas -en los últimos años- con toros de la raza Shorthorn. El producto del cruzamiento son terneros con excelente masa muscular y destacado peso al destete.
"Nosotros lo venimos haciendo desde hace muchos años gracias ha enseñanzas que nos impartió nuestro padre. Debemos reconocer que no es fácil trabajar con hacienda de cría en la isla por el cuidado que hay que tener con los terneros. En determinada época del año hay que retirar los toros del rodeo para lo que hay que recurrir a movimientos en barcos, esto se debe hacer para evitar pariciones en el verano ya que las mismas provocarían serias complicaciones en el manejo, sobre todo por la excesiva presencia de insectos que en terneros recién nacidos provocarían lesiones importantes" apuntó Burne.
Estos ganaderos hacen en la isla "ciclo completo"; los terneros se crían junto a sus madres hasta los 6 o 7 meses, luego pasan a una etapa de recría y cumplidos los 3 años, llevados a la categoría novillos gordos para ser vendidos en el mercado interno.
"El novillo en los campos de isla se desarrolla muy bien, sobre todo en estos años donde el río nos ha perdonado en cuanto a las crecientes, -la última importante que se recuerda data de 1998-, pero igualmente hay que conocer algunos otros secretos que tiene la isla" finalizó Rogelio Burne.
Luís Meza - Campo en Acción