El principal destino del producto fue Holanda con envíos por 946 toneladas y un valor de 4.506.000 dólares, un crecimiento del 79 por ciento en volumen y del 60 por ciento en divisas, respecto a las 527 toneladas y 2.807.000 dólares registrados durante el 2004.
También se registraron exportaciones a Francia, 692 toneladas y 3.260.000 dólares; Bélgica, 390 toneladas y 1.895.000 dólares; Alemania, 234 toneladas y 1.020.000 dólares y España, 105 toneladas por 537.000 dólares, entre otros mercados.
Para este tipo de producto, la faena se elabora bajo exigencias de muy alta seguridad, dado que no debe conllevar ningún riesgo sanitario y contar con una calidad microbiológica óptima.
Los cortes se envasan individualmente en envases primarios de polietileno y el conjunto en unidades de cartón, identificadas con el logo del SENASA y de la Unión Europea. Estos requisitos se enmarcan en la norma Comunitaria 91/495/CEE, que estipulan los países importadores del bloque para estas carnes.
Las plantas frigoríficas que se habilitan para carnes de conejo doméstico procesada, aplican un estricto control de Buenas Prácticas de Manufacturas (BPM) que son exigidas por el SENASA.
Luego de más de 7 años sin registrarse exportaciones de carnes frescas de conejo desde la Argentina, en 2002 se reiniciaron los envíos hacia la Unión Europea sumando 124 toneladas por un total de 491.000 dólares. En 2003, las exportaciones alcanzaron las 378 toneladas por 1.664.000 dólares y el año pasado sumaron 1.387 toneladas por un valor de 7.182.000 dólares.
Fuente SENASA