A cambio de abrir más el mercado a productos agrícolas, Europa reclama apertura industrial.
El tambo Los Nogales propiedad de Octavio Oviedo en la zona de Ucacha (departamento Juárez Celman) fue uno de los pocos referentes productivos en la agenda de la danesa Marienn Fischer Boël, comisario de Agricultura de la Unión Europea (UE) durante su corta visita al país, la semana pasada.
Previamente, en Buenos Aires, firmó con la Cancillería argentina un acuerdo de cooperación educativa y para Pyme por 65 millones de euros y otro de cooperación sanitaria con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) por 10 millones más.
Fischer Boël, productora agropecuaria en su Dinamarca natal, llegó a Los Nogales acompañada por miembros de su gabinete y por Matías Jorgensen, consejero comercial de la Embajada de la Unión Europea en Buenos Aires. La contrapartida argentina estuvo conformada por el senador nacional Roberto Urquía quien facilitó los contactos para la visita; el secretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, el ex intendente de Ucacha y actual colaborador de Urquía en el Senado, Miguel Angel Mattone, técnicos del Inta e integrantes de la familia Oviedo.
También visitó un par de establecimientos más en esa zona del sur cordobés, un criadero de cerdos, un campo netamente agrícola y degustó quesos en la planta de Dulcor, en Tancacha.
"Es muy importante para mí, como comisaria agrícola de la Unión Europea, comprender cómo funciona el sector productivo argentino para poder participar con mayor conocimiento de las negociaciones bilaterales o de mesas internacionales, como la ronda de Doha", explicó la funcionaria europea en declaraciones al diario Puntal.
Consultada sobre la posibilidad de que en algún momento comiencen a comprar productos con valor agregado, no sólo commodities, Fischer Boël consideró que la balanza comercial es netamente favorable para la Argentina porque están importando grandes cantidades de soja, pero estimó que en el futuro se podrían incrementar las compras de carne de cerdo, con alto valor agregado.
Por su parte, Jorgensen explicó que hay un superávit de 2.000 millones de dólares para la Argentina en el comercio con la Unión Europea, por lo que nuestro país es un socio muy importante para ellos. Y descartó que las restricciones a las exportaciones que en este momento aplica el Gobierno argentino estén afectando el comercio con la UE.
Urquía, primer candidato a diputado nacional por Córdoba en la lista del Frente para la Victoria de la candidata presidencial Cristina Kirchner se refirió a las relaciones comerciales del país con la UE. "Es muy bueno que Fischer Boël vea esto porque con Cristina Fernández estamos trabajando para que comiencen a comprarnos productos con mayor valor agregado. Y este tipo de visita puede favorecer enormemente estas negociaciones", afirmó, para luego aclarar: "Por el momento, sólo se limitan a escucharnos".
Apertura industrial. En una entrevista concedida al diario La Nación, la comisaria de Agricultura europea bajó el mensaje de que la Argentina y otros países en desarrollo deberán pagar con más apertura de su mercado industrial si quieren que la UE baje subsidios y aranceles agrícolas.
Si fracasa la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), la UE buscará acuerdos bilaterales con otros países y bloques, como el Mercosur, explicó después de reunirse con el canciller Jorge Taiana y el ministro de Economía, Miguel Peirano.
"Estamos muy desilusionados por no haber podido llegar a un acuerdo en Potsdam (en julio) entre la Unión Europea, Estados Unidos, India y Brasil, que estaba en representación del G-20. No fue posible que Brasil se moviese en industria y perdimos una gran oportunidad de avanzar", expresó.
India y Brasil no coinciden con esa visión y dicen que la oportunidad se perdió por culpa de la UE y Estados Unidos. Dicen que para liberar los aranceles industriales, primero debían ver resultados en lo agrícola.
Pero nosotros dimos claros mensajes y acciones desde la cumbre de Hong Kong (2003), cuando nos comprometimos a eliminar los subsidios a la exportación en 2013. Hemos ofrecido reducir los aranceles en un 50 por ciento promedio. Pensamos que era obvio que, después de este avance, Brasil y el G-20 debían hacer un paso final en industria. Hemos trabajado por años en lo que se refiere a bajar aranceles y subsidios agrícolas, y hoy nos damos cuenta de que debimos haber puesto la misma energía en la cuestión de las importaciones industriales.
Pero esta ronda era la del desarrollo, de la agricultura...
Esta no es sólo una ronda agrícola. Queremos ver un equilibrio porque hemos estado reformando nuestro sector agrícola durante años.
La Argentina dice que desde la II Guerra Mundial los países en desarrollo abrieron su industria, y los desarrollados no hicieron lo mismo en agricultura.
Tuvimos hasta el momento siete rondas de negociación industrial y dos agrícolas, pero nunca vimos tanto compromiso de parte de la UE como ahora. Hemos reducido en un 70 por ciento el apoyo a nuestros agricultores. Es cierto que aún tenemos protecciones específicas sobre algunos productos sensibles, pero el acceso a mercados que les daríamos es enorme. Si el bife argentino es competitivo ya de por sí, imagínese lo que va a ser cuando se levanten las barreras.
¿Cómo fueron sus encuentros con los funcionarios argentinos?
Taiana quiso tener una idea de cómo venía el clima de las negociaciones de Doha. Si Doha fracasa, habrá más posibilidades para acuerdos bilaterales, como el de la UE y el Mercosur, pero en ellos no se incluyen los subsidios a la producción.
¿Qué opinión le merece la postura argentina frente a Doha?
Hasta lo que sé, la Argentina es representada por Brasil en las negociaciones. Ahora, si tienen diferencias entre ustedes, bueno, eso es asunto suyo.
¿Cree que podría finalizarse la Ronda de Doha en 2008?
Estaríamos muy cerca de la campaña por las elecciones en Estados Unidos, así que dudo que obtendríamos algún mensaje claro de ese país. Si no podemos acordar antes de fin de año, tendremos dificultades y quizá la ronda no se revitalice hasta 2010, cuando el nuevo gobierno de Estados Unidos ya se haya instalado.
Si fracasa Doha, ¿el acuerdo con el Mercosur está en la lista de prioridades?
Tenemos en el tope de la lista al Mercosur, pero también a Corea del Sur, la India y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.
Ahora que la UE ha tenido varios casos de aftosa, ¿cambiará su política sanitaria?
Tampoco hemos tenido tantos casos. Sólo hemos tenido dos focos en el verano y hemos actuado para mantenerlos aislados. En lo que es política sanitaria seguimos creyendo, a diferencia de los Estados Unidos, en la regionalización de los focos. Es decir, que no cerramos la exportación del país si tiene aftosa o algún mal en una sola región, sino que aislamos ese pedazo y continuamos con las exportaciones del resto. Eso, siempre y cuando haya la trazabilidad que garantice de dónde salió el animal. Estamos cooperando con los organismos sanitarios de Brasil y la Argentina, al que acabamos de darle 10 millones de euros para fortalecer su gestión.
Fuente: La Voz del Interior