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Molineros disconformes Actualidad

Quieren en Brasil que se deje de comprar trigo a la Argentina

Los molineros de Brasil le piden al gobierno de Lula que negocie con la Argentina una suspensión del arancel externo común (AEC) del Mercosur, hoy en el 11%, para poder importar trigo desde otros mercados ante la regulación de las ventas del cereal.
21/05/2006 00:00 hs

La industria molinera de Brasil le solicitó formalmente al gobierno del presidente Luiz Inacio Lula de Silva que negociara con la Argentina una suspensión del arancel externo común (AEC) del Mercosur, hoy en el 11%, para poder importar trigo desde otros mercados (Estados Unidos, Canadá y Polonia), ante la regulación de las ventas del cereal que acordaron los exportadores con las autoridades económicas.

Así lo expresó Francisco Samuel Hosken, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), una entidad con 46 empresas que representan el 86% de la industria molinera de ese país -que importa por año unos 5 millones de toneladas desde la Argentina-, en el seminario Agrotendencias, organizado por la Federación de Acopiadores de Granos en esta ciudad.

"Hay que suspender el AEC para poder comprar en otro lugar. Hay que hacer esto hasta cuando sea necesario. Se tendrá que hacer porque, si no, la harina se encarecerá en un 30% al consumidor brasileño", subrayó el presidente de Abitrigo.

En tanto, fuentes de la Secretaría de Agricultura afirmaron ayer que la regulación de los exportadores no afectará el abastecimiento de trigo de Brasil. "No vemos que pudiese existir tal problema porque todavía faltan embarcar 3,3 millones de toneladas que prácticamente están destinadas a Brasil", dijo una alta fuente del organismo.

Desde su puesta en marcha, en 1995, el AEC ha significado para la Argentina una protección frente a la competencia de productos de otros orígenes distintos del Mercosur. Cualquier trigo que llega desde fuera del bloque debe pagar como mínimo ese 11% de arancel.

"Otros proveedores que podrían reemplazar a la Argentina son los Estados Unidos, Canadá y Polonia, que tienen algo", comentó Hosken, que, además, criticó: "Se tomó una medida unilateral que nos sorprendió; la agenda del Mercosur es para los dos. ¿Qué confianza hay si se cambian de forma unilateral las reglas de comercio?"

El socio mayor del Mercosur importa la mitad de su necesidad de consumo anual del cereal, que ronda los 10 millones de toneladas. Un 90% del trigo que compra es argentino. El negocio generado por la exportación de este producto hacia ese mercado asciende a 750 millones de dólares.

Desde la Argentina ya salieron rumbo a ese país unos 3 millones de toneladas. "Ahora estamos haciendo un cálculo de la cantidad que vamos a necesitar para el resto del año; lo estimamos en unos 6 millones de toneladas", precisó Hosken.

Más allá del pedido del dirigente de Abitrigo para que se suspenda el AEC, lo concreto es que, aun cuando eso ocurriera, a Brasil el cereal proveniente de Canadá igual le costaría un 15% más que el nacional (con el arancel el costo sube a un 20/25%), por la diferencia de precios y mejor calidad.

"Por esta medida, el trigo en Brasil ya subió unos 30 reales (unos 13 dólares) y ahora la tonelada está en 340 reales (unos 154,5 dólares)", señaló, por su parte, Flavio Roberto Junior, director técnico de la consultora brasileña Safras & Mercados.

Este especialista coincidió con Hosken en que podría haber un impacto sobre los precios internos de su país, al tener que comprar más caro el trigo desde otros mercados fuera del Mercosur. "Puede haber un impacto en la inflación", sostuvo.

Los molineros argentinos

Por su parte, Alberto España, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera, evaluó el efecto de la regulación de las exportaciones. "En este contexto no se prevén aumentos del pan", manifestó.

España pidió, además, una única alícuota del IVA, en torno de un 10,5%, para el trigo, la harina y el pan, ya que, según afirmó, el desequilibrio de las alícuotas del 10,5% para el trigo, 21% para las harinas y una exención para el pan común es un "incentivo" a la evasión.

En tanto, Enrique Erize, analistas de la consultora Novitas, expresó su temor de que, después de haber intervenido en el mercado de trigo, el Gobierno avance hacia otros productos. "Ayer fue la carne, hoy el trigo, mañana, no dentro de 15 días, será el maíz y a fines de año la soja", opinó.

Fuente: La Nación

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