"La medida podría afectar a las exportaciones de maíz y grano de soja, que actualmente se exportan en menor medida hacia ese destino", advirtieron a Infocampo fuentes del sector agroexportador.
Cabe destacar que la iniciativa fue presentada en abril pasado y ha generado rechazos internacionales de varios de los propios países de la UE y de la Argentina por las consecuencias negativas que podría traer la medida.
En este contexto, hasta el momento la UE había admitido internamente que sus miembros podían en sus territorios autorizar, prohibir o restringir el cultivo de organismos genéticamente modificados (como la soja y el maíz), pero permitía la importación para consumo humano y animal, la nueva propuesta asestaría un golpe importante a las exportaciones argentinas.
Según datos oficiales, en 2014 el principal importador de las harinas proteicas de soja de la Argentina fue Europa (30,8% del total exportado de ese producto), lo que representó un 18% de los ingresos aportados por el complejo oleaginoso (U$S 3,6 mil millones) y al 5% del total de las exportaciones del país.
En tanto, la dependencia de la UE de la soja importada se explica en que la producción propia apenas constituyó el 0,4% de la producción mundial del año pasado (320 millones de toneladas), mientras que la de la Argentina equivale al 17%.
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