Cabe recordar que en 2016, se había registrado una caída en el volumen de producción del 40%, llegando apenas a los 16 millones de quintales.
“En diciembre esperábamos 22 millones de quintales de producción pero ahora, aunque aún no finalizó la vendimia, creemos que serán 18, estimamos una caída del 25% en la cosecha de uva”, indicó Eduardo Sancho, presidente de Fecovita, la cooperativa vitivinícola argentina más grande de Latinoamérica.
Como consecuencia de esta menor cosecha, este año será necesario importar para hacer frente a las necesidades de producción y comercialización de vino. Fundamentalmente uva tinta que es la que falta, -señaló.
“Lo normal es tener cuatro meses de stock. Con 18 millones de quintales de cosecha tenemos para dos meses y medio de stock, por lo tanto va a faltar vino”, explicó Sancho.
El 2016 fue el cuarto año de crisis para los productores vitícolas debido a los bajos precios obtenidos por su cosecha. En este contexto, muchos de ellos, particularmente los pequeños productores que no se encontraban dentro de formas asociativas, en cooperativas, quedaron fuera de juego.
Actualmente, el 35% de los vitivinicultores están cooperativizados, esa fue la única manera en la que han logrado sortear los vaivenes del mercado y las condiciones meteorológicas.
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