Muchos temían no poder sembrar el cereal por la falta de la humedad necesaria en los suelos. Pero las precipitaciones pusieron las máquinas en movimiento. Así, el clima se sumó a los precios, que son mayores que los que existían para este misma época del año pasado, aun cuando se redujeron con respecto a los que regían hace algunos meses.
Por eso, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires redujo recientemente su estimación de crecimiento del área sembrada del cereal. La bajó de un 14% a un 12,9%.
Pero, como destacó otro informe, en este caso de la Bolsa de Comercio de Rosario, las lluvias consolidaron la inclusión del maíz en la rotación de muchas empresas.
Está claro que las más profesionales, que suelen mirar el negocio a plazos más prolongados, incluyen al maíz en sus planteos porque tienen esquemas agronómicos menos influenciados por las urgencias y los precios del corto plazo. Pero los datos de la coyuntura ayudan a consolidar esa tendencia.
Está claro también que los excelentes valores de la soja, cuya relación de precios con el maíz es más elevado ahora que en esta misma fecha del año pasado, no le están dando una mano al cereal.
Justamente, la Bolsa de Cereales porteña dijo en su último informe que ese es uno de los motivos por los cuales redujo sus estimaciones de crecimiento del área maicera.
Pero la siembra de maíz, tras las lluvias, ya se largó a pleno. Y, como siempre, los productores líderes apuntan a obtener cada año nuevos techos de rinde.
La genética está acompañando, con nuevos materiales, igual que la tecnología de otros insumos, aunque indudablemente a precios claramente mayores a los del año pasado.
Así, la Argentina ingresa en dos meses durante los cuales se sembrarán la mayor parte de las hectáreas del país y se perfilará una campaña que, si el clima acompaña, romperá la barrera de las 100 millones de toneladas.
Ahora, el trigo está mostrando un buen comienzo hacia ese objetivo. Las mismas lluvias que aseguraron una buena largada para el maíz le dieron un gran impulso a muchos lotes trigueros que venían bastante golpeados.
Así las cosas, los trigos tienen resto, aunque habrá que seguir de cerca los pronósticos, muchos de los cuales auguran una primavera bastante seca.
Fuente: Clarín