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Crisis energética Actualidad

Por el frío, faltó gas y las usinas no respondieron

La enorme demanda eléctrica provocada por el uso de calefactores y equipos de aire acondicionado, la escasez de gas y la falta de inversión en nuevas usinas se combinaron ayer, una vez más, para dejar el sistema eléctrico al límite.
29/05/2007 00:00 hs

Ayer cerca de las 19, un apagón generalizado que duró, según la Secretaría de Energía, alrededor de una hora. Se notó en Barrio Norte y en Palermo. Horas antes se habían advertido interrupciones en Lanús.

Fue un día difícil. El sector eléctrico argentino está, desde ayer, atravesando las 72 horas más críticas de los últimos 15 años, según admitían anoche algunos ejecutivos privados. Por la mañana, Cammesa, la firma mixta que administra el suministro nacional, envió una comunicación con carácter de urgente a las distribuidoras con un mensaje: debían instar a sus grandes y medianos clientes, todos ellos empresas, a una "restricción voluntaria de demanda" entre las 18 y las 22.

Así, debieron dejar de utilizar luz varias pymes y grandes compañías. Algunas cumplieron. Otras no, y recibieron entonces reiterados llamados de insistencia de las distribuidoras.

Hubo desde temprano reuniones en los entes reguladores de electricidad y de gas. Y el sistema llegó, por el uso de calefactores, al nivel más alto de demanda en su historia a las 19.25, con 18.267 megavatios. A esa misma hora, un desperfecto en la usina Central Puerto se sumó a la indisponibilidad de otras centrales que siguen averiadas (como Atucha) o no han vuelto en todo su potencial (Embalse) y provocó el apagón tan temido.

Varias versiones

Las razones de la oscuridad varían según la voz que las cuente. Los empresarios dicen que la salida de servicio de las máquinas es algo absolutamente normal, que se produce todos los días. Y que el problema es funcionar al límite, sin ningún tipo de previsión, algo que se hace en la Argentina desde la pesificación, que paró las inversiones. "Se opera con 750 MW menos, eso no es nada. Pero el sistema debería operar con una reserva de 2500 MW y eso no existe hoy", dijeron en una de las generadoras.

En el Gobierno la versión es distinta. Fuentes de la Secretaría de Energía sostienen que, en realidad, se trabaja hoy con unos 5000 MW menos en el país, y en esa merma incluyen inversiones que no se hicieron. Muy tarde, todavía con los nervios de una jornada de acusaciones mutuas, LA NACION recibió una queja de un funcionario del área energética. "Los chicos de Endesa no han invertido lo suficiente en Central Costanera -soltó-. Eso nos sacó 1000 megavatios. Tienen menos disponibilidad que en la época de Segba. De no ser por eso, tendríamos que haber pasado todos los cimbronazos bien".

El problema se agrava con la falta de gas. Todas las centrales de ciclo combinado que el Gobierno ha decidido alimentar con combustibles líquidos desde hace tres años funcionan, pero no del mismo modo en que lo harían con gas, el fluido para el que fueron preparadas.

"Escuchame: mañana arrancás con gas, pero enseguida te pasás a fueloil". La orden, oída al pasar por LA NACION en vivo y en directo cerca de las 22, pertenece a un técnico de la Secretaría de Energía que instruía, en plena crisis, al máximo ejecutivo de una generadora privada.

En el Gobierno se quejan porque creen que el pedido de restricción voluntaria de las distribuidoras a las empresas no tuvo éxito. "Acá todos se hacen los tauras. Cuando hay que sacar, las empresas están todas. Pero, cuando hay que poner, no queda una sola", se lamentaron en el Gobierno. "Les tienen miedo a los juicios", explicaron.

El ajuste, en las provincias

En realidad, el panorama ya era crítico desde la semana pasada. El jueves, en un informe interno, Cammesa advirtió que una de las zonas complicadas sería Rosario. "Se efectuarán diariamente cambios de configuración en la red de 132 kW del área y se solicitará además la reducción voluntaria de demanda a todos los grandes usuarios del área durante las horas pico, con el propósito de evitar dicha sobrecarga". Como el pronóstico se cumplió, se les pidió ayer a 50 grandes clientes de Santa Fe que bajaran el consumo.

Mientras tanto, en Buenos Aires, Cristian Folgar, subsecretario de Combustibles, se comunicaba con la firma Metrogas con otro mensaje: cueste lo que cueste, la usina Central Puerto tenía que funcionar con gas y no con gasoil. Esa central, que fue la que finalmente tuvo el desperfecto, necesita 3,2 millones de metros cúbicos de gas por día. Metrogas cumplió, no sin afectar a terceros: les quitó dos millones de m3 a empresas del área metropolitana.

En realidad, las autoridades nacionales fueron más drásticas en el interior que en Buenos Aires. Entre las 19 y las 21 hubo al menos tres pedidos del Gobierno a varias provincias. En La Pampa, por ejemplo, se bajó un 3% la tensión y se redujo un 5% el consumo mediante el apagado del alumbrado público, algo que se propuso varias veces, sin éxito, en la Capital Federal.

Todas las empresas hicieron trabajar ayer a sus respectivos comités de crisis. Y, cerca de la medianoche, sobrevolaba una inquietud: ¿qué ocurriría si no mediaran los llamados oficiales a no consumir? ¿A cuánto llegaría la demanda? En las generadoras calculan que, en lugar de los referidos 18.267 MW, el sistema podría alcanzar cómodamente los 19.000 MW, una demanda que es imposible de suplir en las actuales condiciones.

LA NACION

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