"En abril habrá mayor afluencia de hacienda al mercado y, si se baja el límite de faena hay terneros en la cuenca del Salado que se pueden subir al camión, y entonces será posible normalizar el precio de la carne", aseguró Aracedo en declaraciones periodísticas.
Asimismo, abogó porque "se pueda concertar algún tipo de corte para vender a precios populares".
El dirigente empresario subrayó que la inestabilidad en el precio de la carne "no se soluciona" en el corto plazo, pero estimó que "si el consumo se controla y se concertan cortes populares, lentamente va a bajar".
Por otro lado, y con la intención de sumar ideas, la industria frigorífica arrimó esta semana una propuesta para congelar el valor de diez cortes de consumo masivo hasta fin de año a cambio de que se levanten las restricciones a los embarques cárnicos, que regirán hasta agosto próximo.
La iniciativa de la industria, según fuentes del sector, no tuvo el suficiente eco en algunas áreas de la Secretaría de Agricultura como para avanzar en la negociación, dado que los funcionarios esperaban que se incluyeran sensibles bajas en los precios, mientras que la iniciativa sólo proponía mantener los valores actuales por un año.
La iniciativa de los frigoríficos aún no cuenta con el consenso de los consignatarios de hacienda y de los productores. Las entidades de la producción evalúan otros proyectos que impondrían cupos de exportación y no sólo la fijación de precios en los cortes de consumo masivo. "Estamos mal porque no logramos convalidar los valores que pretende el Gobierno", dijo ayer una fuente de la industria frigorífica.
Este sector funciona dividido en dos: por un lado están las empresas exportadoras, y por el otro, los "consumeros", que abastecen el mercado interno. A pesar de que existen viejas rivalidades, estas dos partes habían logrado arribar a algunos puntos de concordancia.
Los "consumeros", que representan la mayor parte de la faena argentina, tienen inconvenientes para asegurar una baja de precios, porque no pueden subsidiarlos a través de las ventas externas de los cortes más caros. En cambio, los frigoríficos exportadores, agrupados en el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, corren con ventaja en este sentido, aunque sólo representan el 20% de la producción de carnes.
"Es posible que se presenten al Gobierno varias propuestas para que se estudie la que mejor se ajusta a las necesidades", dijo un representante de los frigoríficos. Pero hay más. A las tribulaciones actuales se sumó que ayer hubo fuertes versiones acerca de que Kirchner ordenaría frenar los remanentes de exportación de carnes amparados por cartas de crédito "irrevocables o pagadas total o parcialmente", que fueron excluidos en la norma dictada por el Ministerio de Economía.
En el Gobierno sospechan que las exportaciones que aún continúan conspiran contra la baja de los precios de la hacienda. En cambio, ayer el Consorcio de Exportadores sostuvo que las ventas externas cayeron un 50%, mientras que los precios al consumidor aumentaron un 5 por ciento.