La evolución tecnológica “ha sido fantástica”, destacó Héctor Pfharer, directivo de la firma DINAGRO S.R.L., al analizar la evolución de la productividad del sector agropecuario en Argentina. “El avance que se ha observado en los últimos 25 a 30 años fue espectacular, y si nos focalizamos en Entre Ríos, cuando empezamos con la soja prácticamente no era conocida, se empezó a sembrar en un cuarto de la provincia (departamento Victoria, Diamante y Paraná) y en el resto no existía. Con la incorporación de la parte química, con los desafíos que aparecieron en cuanto al control de malezas, plagas, el advenimiento de la soja RR, fue realmente un golpe tecnológico que permitió que la soja se difundiera en toda la provincia y creciera, cambiando los paradigmas de rendimiento. Por otro lado, en la avicultura, si pensamos en la parte de producción de huevos, pasamos de la recolección a canasta a la actualidad con un galpón técnicamente donde el huevo termina en un maple a través de una maquina robotorizada. Sin dudas, la evolución ha sido espectacular. La multiplicación de toneladas o unidades producidas en la provincia ha sido muy importante”.
El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) abre una mirada sobre el futuro en nuestro país, donde se plantean grandes desafíos como es el incremento de la producción de granos. Para Pfharer, el productor tiene la actitud de ir en busca de ese aumento, aunque “el avance tecnológico no se puede frenar en ningún rubro, menos en el sector agropecuario al ser absolutamente dinámico. Esto ha sido demostrado en los últimos años al ser el sector que más ha evolucionado tecnológicamente, tanto en la incorporación de tecnología como asumiendo los riesgos empresarios para producir. Nuestro productor reinvierte absolutamente todo lo que genera y siempre esta ávido a ir por más”.
Y además observó el futuro desde el lado de la demanda: “El mundo está demandando cada vez más alimentos, más materias primas básicas, por lo tanto nosotros tenemos la ventaja (al ser proveedores de alimentos en esta zona del mundo) que la demanda está asegurada, solo tenemos que ponernos a producir eficientemente con tecnología y se deberían acomodar algunas pautas para transparentar el mercado comercial”.
Las expectativas en 2015
Para Héctor Pfharer el 2014 fue un año relativamente complicado por algunos motivos, tanto exógenos a la producción como algunos endógenos. “Sabemos que el productor siempre depende de un factor importante que es el clima y en esta última campaña de trigo, que finalizó hace poco tiempo atrás, los rendimientos fueron muy dispares en distintos puntos de la provincia, con algunas problemáticas de enfermedades sobre el final del ciclo que no se pudieron controlar muy bien, algunos por una cuestión de incidencia de costos y otros porque llegó de improvisto por cuestiones climáticas. Además fue agravado por cuestiones exógenas con un cierre parcial de la exportación que hizo que no se observe la transparencia de los precios de mercado de trigo, por lo que el productor está tratando de retenerlo aunque no por que quiera, sino por que con el precio actual no le cierran los números. Está esperando algún cambio en ese aspecto”.
En cuanto a la campaña de granos gruesos, el profesional explicó que “el clima viene acompañando bastante bien, se ven maíces bastante lindos, con buen potencial de rendimiento, y en las sojas de primera se dieron buenos nacimientos. Las expectativas están todas centradas en el 2015, el productor es optimista por naturaleza. Con el solo hecho de que cada año el productor entierre un montón de plata a ocho meses de saber cómo será el resultado final, sin dudas es optimista, siempre está pensando que algo va a cambiar y nosotros estamos apostando junto a ellos a través de los insumos, asesoramiento y a la espera de que el Estado haga que las reglas estén más claras” dijo.
De la redacción de Campo en Acción
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