Aunque sin realizar un anuncio oficial, el Gobierno decidió darles el visto bueno a los exportadores de granos para que puedan comercializar 500.000 toneladas de trigo adicionales al compromiso de palabra que el 18 de mayo pasado asumieron con las autoridades para autorregular sus ventas.
Cuando en ese momento los exportadores aceptaron autolimitarse, el sector había declarado ventas por siete millones de toneladas, prácticamente el saldo exportable calculado para todo 2006, sobre una cosecha de entre 12,5 y 13 millones de toneladas.
En esa oportunidad, el Gobierno intervino en el mercado por temor a un desabastecimiento del consumo local, que demanda 4,5 millones de toneladas, y a una disparada de los precios del cereal, insumo que representa un 70 por ciento de la harina para productos panificables.
Ahora, según pudo saber LA NACION, el sector podrá alcanzar ventas por hasta 7,5 millones de toneladas. De hecho, al Gobierno el convenio de palabra le resultó conveniente, ya que los precios dejaron de tener una tendencia alcista y desde esa fecha se declararon negocios por algo más de 40.000 toneladas, hasta totalizar los 7.056.565 de toneladas, volumen previsto por las autoridades.
La forma en que llega esta flexibilización en las exportaciones de trigo parecía un misterio hasta anoche. Es que desde la Secretaría de Agricultura dijeron que no tenían novedades sobre el tema. Además, los exportadores se llamaron a silencio, siguiendo la estrategia que adoptaron hace casi dos meses. "No vamos a hacer ninguna declaración", indicaron. No obstante, una fuente confió: "Va a haber una exportación adicional".
Hasta anoche no había información sobre si esta flexibilización iba a derivar en una baja del índice a partir del cual se calcula el pago del 20 por ciento por retenciones, hasta ayer en US$ 187 la tonelada.