La Sociedad Rural Argentina (SRA) advirtió que con los precios sugeridos por el Gobierno para la comercialización del novillo en Liniers muchos ganaderos trabajan a pérdida y terminarán por cerrar sus tranqueras o pasarse a la agricultura.
A esa conclusión arribó el Instituto de Estudios Económicos de la entidad, que contempló los costos de producción en la zona típica de invernada (engorde de vacunos).
Según la Rural, los productores tienen un costo promedio para producir un kilo de novillo de 2,64 pesos (aunque para la mayoría es de 2,74), contra los 2,50 que se pagan como máximo en Liniers por disposición de la Secretaría de Comercio Interior. "Este es el trabajo que dejamos a consideración del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la última reunión que mantuvimos con él", dijo el jefe del instituto, Ernesto Ambrosetti.
El trabajo consideró seis modelos de la zona de invernada más característica del país (que abarca oeste y noroeste de Buenos Aires, centro y sur de Córdoba, sur de Entre Ríos y noreste de La Pampa), diferenciados según el paquete tecnológico aplicado. "Tomamos datos de revistas especializadas y llegamos a la conclusión de que en todos los casos los costos superan los precios de referencia establecidos por el Gobierno [2,50 pesos el kilo vivo]que se pagan en el mercado de Liniers", señaló Ambrosetti.
Según el economista, para tener margen de rentabilidad el kilo de novillo debería venderse como en Uruguay: a 1,10 dólares (3,30 pesos, aproximadamente).
El trabajo de la Rural arrojó como resultado que, en promedio, el costo de producción de un kilo vivo es de 2,64 pesos, con un mínimo de 2,56 y un máximo de 2,74, "que es precisamente el más empleado", agregó el economista.
"Este es un esquema muy representativo de la invernada argentina, con el sistema de pasturas (perennes) en un 80 por ciento de la superficie y el resto dedicado a verdeos de invierno (anuales como avena), donde para lograr una mejor terminación se utilizan suplementos sobre la base de rollos de alfalfa y otras forrajeras, maíz, algunas vitaminas, calcio y magnesio", expresó el economista de la SRA.
La característica de este modelo es que tolera un poco más de dos novillos por hectárea. "Es una cifra muy buena, con un engorde diario que supera los 500 gramos, que puede considerarse bueno", agregó Ambrosetti.
En este manejo, el invernador compra terneros de raza británica de 180 kilogramos, los engorda en 14 meses y los vende como novillos de 420 kg.
El estudio contempló los gastos variables y de estructura. Los primeros tienen que ver con el personal específico; sanidad; producción de pasturas y verdeos y su mantenimiento; suplementación; compra de terneros; venta de novillos -flete, guía, ingresos brutos, el documento de tránsito animal-; aporte al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, y comisión de intermediarios, si no se hace venta directa.
Los de estructura son los referidos a la administración; asesoramiento técnico; al resto de los empleados; movilidad; oficina; impuestos, y servicios en general.
Incluso, el economista de la Rural advirtió que este modelo no tuvo en cuenta la inversión en la tierra y los intereses al capital invertido.
Ciclo de 30 meses
Ambrosetti dijo que para invertir los ganaderos "requieren previsibilidad y certidumbre porque es una actividad que tiene tiempos biológicos prolongados".
Detalló que desde que la vaca entra en gestación se requieren nueve meses hasta que nace el ternero. Desde ese momento y hasta el destete (cuando se separa al animal de la madre) deben pasar otros cinco o siete meses.
Luego lo compra el invernador, que, según el modelo explicado, necesita 14 meses más para engordar el animal. "En síntesis, para que la carne del novillo llegue al consumidor deben pasar unos 30 meses", agregó el economista.
"En definitiva, los productores de invernada están trabajando a pérdida y cuando se llega a esta situación muchos cierran el establecimiento o venden la explotación o cambian esta actividad por la agricultura", concluyó Ambrosetti.
Fuente: La Nación