Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido Actualidad
Aapresid Actualidad

Otro cambio de paradigmas

La sorprendente adaptación de la biotecnología y las nuevas herramientas de manejo han permitido que la producción agrícola se triplique en 50 años con un crecimiento de sólo el 10 % del área cultivable a nivel mundial.
07/10/2007 00:00 hs

"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo". Benjamín Franklin (1706-1790), estadista y científico estadounidense.

Según Aapresid, la innovación aplicada a nuestros sistemas ya es un hecho. Pero no un límite. Es por eso que desarrollaron el concepto de reinvención en su último congreso de la ciudad de Rosario.

El mundo está atravesando un momento de transformación único, con la incorporación del conocimiento como herramienta clave para dicha evolución. La sorprendente adaptación de la biotecnología y las nuevas herramientas de manejo han permitido que la producción agrícola se triplique en 50 años con un crecimiento de sólo el 10 % del área cultivable a nivel mundial.

El campo y la agroindustria se han consolidado, de esa manera, como uno de los sectores más dinámicos, habiendo reinventado su autoconocimiento a través del análisis y la reflexión en cursos y jornadas que exceden los meramente técnico; y avanzan sobre las grandes cuestiones de la coyuntura política, social y hasta filosófica. El campo se ha dado cuenta de los que pasa y está esforzándose por estar a la altura del desafío. Lamentablemente, los sucesivos gobiernos no parecen haber tenido tanta lucidez para acompañar el proceso.

La lechería se está replanteando su futuro. En Cañada Rosquín, Suardi y Nuevo Torino, la Mesa de Productores reúne a los tamberos para opinar y escuchar las dudas más puntuales del primer escalón de la cadena.

La situación para ellos no es nada fácil. Luego de un invierno helado y seco, con el 50 % de la producción en campos alquilados (con contratos de tres años), la primavera los encuentra con menos vacas, con menos producción, con menos preñeces y, por lo tanto, con menos leche.

La industria, por otro lado, clama a gritos la actualización del precio de corte, mecanismo que permite que hoy el gobierno recaude más que una empresa en concepto de ventas al exterior.

Todo parece indicar que la lechería nacional camina hacia la intensificación, con tambos estabulados y con nuevas técnicas de manejo que prioricen el bienestar animal; con alimentos que aceleran el destete y la entrada en servicio, y con técnicas de reproducción como la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo o la transferencia embrionaria como baluartes de una mayor y mejor producción.

Quien no se adapte a estos desafíos, aún modificando su escala para poder hacerlo, quedará seriamente comprometido. Pero claro, para poder hacerle frente a la agricultura (el sorgo y el girasol también se le suman a la soja por sus buenos precios), hace falta el compromiso de la eficiencia y una mayor capacidad de involucrarse para intentar que -de una vez por todas-, todos los productores, y aún todos los eslabones de la cadena lechera, se pongan la misma camiseta: la celeste y blanca. Para aprender, competir, y que nuestros hijos puedan seguir ganando plata con el campo.

Teclas de acceso