Los animales de una granja situada en el condado inglés de Surrey, al sur de Londres, fueron sacrificados después de detectarse un nueve brote de fiebre aftosa, el octavo hasta el momento en la misma zona, según informó el Ministerio británico de Agricultura en la noche del domingo.
Como medida de precaución también fue sacrificado el ganado en otras cuatro granjas adyacentes.