"Los tamberos necesitan una recomposición e precio, en función de los incrementos de costos que tuvieron desde 2005 hasta la fecha. Sabemos que este dinero estaría disponible porque, al quitarse las retenciones, habría una parte proporcional que le correspondería al productor. Propusimos bajar este impuesto manteniendo los precios al consumidor y realizando una administración de los saldos exportables, para que no se repita lo de 2005, cuando las industrias orientadas exportadoras quitaron materia prima del mercado interno para destinarla al comercio internacional", reveló Roberto Socín, presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe.
Socín añadió que los productores propusieron un trabajo ordenado en una comisión tripartita. Pero, "la industria dijo no, ya que en el mejor de los casos, la quita de las retenciones compensaría la baja de precios que se da históricamente en la primavera", subrayó.
Desde el sector industrial partió una respuesta rápida. "El mayor impacto de este impuesto cayó sobre la industria y, como consecuencia, afectó al productor.
Las empresas son las que perdieron posibilidades en los mercados, sobre todo en las exportaciones de quesos, por no contar con valores competitivos", aseguró Alfredo Curiotti, titular de Williner. "Todos coincidimos en que hay que ir a una baja de las retenciones, para mantener un equilibrio de rentabilidad para todos los miembros de la cadena", subrayó.
Pero tampoco entre los industriales hay una única posición. Según se pudo observar en el marco de la reunión realizada en esta capital, algunos pretenden que se estipule una reducción de las retenciones al mismo nivel que se mantenía a mediados del año pasado en todos los lácteos exportables; otros, en cambio, sugieren establecer esta baja sólo en las exportaciones de quesos.
"Es necesario que cambie esta realidad. Si no se revierte esta situación, los tamberos entrarán a sembrar soja o maíz. Queremos que nos den una herramienta que nos asegure la previsibilidad y la seguridad para todo el sector", concluyó, por su lado, Socín.
Fuente: La Nación.