Aunque aún no trascendió la letra chica del acuerdo que Gobierno, productores y frigoríficos negocian, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, manifestó su disconformidad con lo convenido anoche en una reunión que encontró a todas las partes.
Según se informó tras la última reunión con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la semana pasada se establecerán nuevos precios de referencia -bandas- para el ganado en pie y la carne vacuna que salga de los frigoríficos. Esto no implicaría subas para el consumidor.
Miguens consideró que "sería bueno" que "terminara" el lock out impulsado desde el lunes último por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), por quince días, que hizo mermar el ingreso de vacunos en el Mercado de Liniers. Esta medida "no se puede prolongar más", dijo.
No del todo conforme. Consultado por radio América sobre si estaba conforme con el acuerdo, contestó: "Sí, quizá no del todo. Más que el precio de la carne, lo que estábamos tratando de normalizar era su comercialización".
"La producción, lo que pretende, es sacar esa presión de los precios sobre Liniers, es decir sobre el primer eslabón de la cadena, de los mercados de concentración de hacienda en pie, y trasladarlo al valor de la res de salida del frigorífico, cuando se entrega a distintos demandantes", señaló.
"Nosotros [los productores]no ponemos los precios, sino que es la demanda, de acuerdo a los negocios que tiene, su mayor o menor demanda interna como externa. Generalmente, se traslada la responsabilidad de los precios al productor, cuando realmente no es así", afirmó.
"Nos comprometemos de alguna manera en este acuerdo para no desabastecer los mercados, pero siempre tratando de salir de esa responsabilidad que se nos achaca: que somos los que especulamos o no con la carne. En este momento hay una oferta escasa por distintas razones: una actividad agrícola más rentable, los problemas de los precios que hace un año", indicó.
Precios máximos. Miguens dijo que "los precios máximos que se pusieron para los cortes de consumo masivo. No se controlaron. En vez de controlarse esos precios, se controló el precio en el Mercado de Liniers. Se creó un control exclusivo y muy fuerte, con precios congelados que no respondían a la realidad del mercado. Eso es lo que había que corregir".
Respecto de la medida de fuerza de Carbap, opinó que "el planteo tiene sus fundamentos. Las entidades nacionales pensamos que esta instancia del diálogo podría traer resultados positivos, pero sería bueno que esto terminara. Y tendría que terminar en estos días, no se puede prolongar más".
El acuerdo del Gobierno con las entidades rurales y la industria frigorífica aisló a los ruralistas de Buenos Aires y La Pampa, que el lunes iniciaron un paro de quince días, con alto acatamiento.