Hubo quince presentaciones de expertos argentinos, y de dos investigadores norteamericanos, y asistieron profesionales, productores y empresarios de 11 provincias argentinas (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Santiago del Estero, Chaco, La Pampa, Mendoza, San Juan, Catamarca, Río Negro y Tucumán), además de técnicos y empresarios del extranjero, provenientes de Uruguay, Bolivia, España, y EE.UU.
A la vez unas 30 empresas expusieron productos y servicios, tanto empresas de semillas, insumos y maquinarias, entre ellas dos empresas españolas.
Apenas finalizado TodoAlfalfa, el alma páter del encuentro, el ingeniero Daniel Basigalup, referente del cultivo en el INTA destacó: “A juicio mío, y de muchísima gente con la que he podido compartir e intercambiar ideas, me parece que el balance es altamente positivo. Hubo una gran participación, mucho interés, variadas presentaciones, algunas con un elevado nivel y he notado mucha concentración, interés, y entusiasmo en la buena concurrencia que tuvimos”.
Un detalle que jugó en contra fue el factor climático, y el jueves 19 las actividades a campo no pudieron cumplirse, ya que un evento climático extremo que conjugó fuertes vientos y abundante lluvia impidió la dinámica y el recorrido por parcelas: “El tiempo nos jugó alguna mala pasada, para mostrar todo lo que teníamos en el campo, pero me parece que el balance es absolutamente positivo. Estamos todos los organizadores muy contentos, agradezco mucho por los esfuerzos de todo los que han participado como empresas, instituciones, y también rescato positivamente esta acción conjunta que hemos desarrollado entre TodoAgro e Inta Manfredi”, indicó el experto del Inta, quien fue el primer disertante de la jornada sobre el tema Novedades en Alfalfa: Variedades, Biotecnología y Congreso Mundial China 2015.
El mundo requiere calidad
A la hora de sintetizar conceptos centrales, vertidos en las Jornadas Nacionales de Alfalfa, Basigalup puntualizó: “Lo más rescatable es que cuando decimos alfalfa estamos pensando en hacerla bien, en generar un forraje de alta calidad, en hacer todo lo posible para utilizarla bien para leche, carne o lo que está surgiendo ahora con mucha fuerza, que es el negocio de la producción de heno para la comercialización interna y para exportación. Creo que las posibilidades que tiene Argentina para exportar heno son absolutamente enormes y voy a repetir lo que dije en las charlas: El sector que genera heno tiene que tomar conciencia para mejorar mucho en calidad y debemos unirnos como sector productor de heno, para acceder a esos mercados mundiales que son crecientes, que están insatisfechos y que van a requerir no solamente calidad sino volumen; y para eso creo que el sector tiene que asociarse, formar cámaras, asociaciones o lo que fuera necesario para definir calidades comunes, para complementar envíos, para todo lo que nos está haciendo falta”.
Uno de los puntos más fuertes de la jornada lo constituyó la presencia de Steve Orloff, investigador de la Universidad de California, y de Donald Suárez, director del laboratorio de Salinidad del ARS-USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.). Ambos visitantes no sólo disertaron en la jornada sino que además recorrieron durante una semana, distintas zonas de producción de alfalfa en Argentina: “Creo que le agrega la visión de otros países, en este caso de Estados Unidos, que es un país donde las cosas, en muchos aspectos, las cosas se hacen un poco mejor que lo que hacemos nosotros. Hay cosas en las que nos acercamos mucho, pero la visión externa de alguien que te cuente lo que se está haciendo en otro lugar, que tiene éxito, que tiene toda una trayectoria, la mirada desde un país líder en alfalfa; creo que aporta mucho. No solo por lo que es en sí la producción de heno, por cómo se hace, y las distintas calidades que desarrolló Orloff, sino también lo que comentó Suarez sobre el trabajo del laboratorio de salinidad en Riverside, California. Creo que ante esas demandas que siempre están, la gente que te dice, cómo puedo hacer alfalfa si tengo suelo salino, o tengo que destinar los peores suelos que tengo para hacer forrajeras, etc. Hoy no estuvieron todas las respuestas pero creo que hubo una buena cantidad de conceptos como para manejar suelos salinos y salinos-sódicos. Entonces, creo que esos aportes fueron absolutamente valiosos”.
Los ojos del mundo nos miran
Basigalup había llegado hace apenas dos semanas del Congreso Mundial de Alfalfa en China, donde representó a la República Argentina. Respecto a la percepción de los asiáticos, y los competidores de la Argentina, en el mercado mundial de heno de calidad, apuntó: “Hay opiniones variables. Mucha gente ve a la Argentina con un potencial enorme, especialmente China que es un mercado que está creciendo enormemente, que está demandando mucho heno y esa demanda está insatisfecha.
Los países tradicionalmente productores como Estados Unidos, Australia, España, Francia, Italia, están en un límite y con pocas posibilidades de expandirse. Somos el único país con una tradición alfalfera prolongada, con posibilidades ambientales enormes y con capacidad para producir y exportar. Si pensamos que en 1996-97 tuvimos un área alfalfera de 7 millones de hectáreas, y que hoy estamos estimando en 3.700.000, es claro que las posibilidades para incrementar el área de siembra en un futuro relativamente cercano están. Lo que tenemos que hacer es desarrollarla. Y eso es lo que está viendo hoy el mundo, de hecho hay tanto interés en algunos sectores que esta la posibilidad de que un grupo de 25 investigadores y productores de leche y de forrajes chinos vengan a Argentina en octubre de 2016, y también algunos chinos y españoles propusieron a la Argentina como sede del próximo Congreso Mundial de Alfalfa, en 2018. Hay que pelearla un poco porque también se han postulado Francia y Estados Unidos, pero la posibilidad está. Gran parte del mundo alfalfero tiene los ojos puestos acá y creo que es una oportunidad que no hay que desperdiciar”.
En el cierre Basigalup invitó a la cadena de la alfalfa a trabajar inteligentemente para proyectar la alfalfa y el heno de calidad al escenario mundial. “Hay que generar asociaciones, cámaras o algo así que unifique esfuerzos privados y públicos. No se trata de un esfuerzo de pocos; me parece que el valor está en el conjunto, sea INTA, instituciones gubernamentales, el gobierno nacional, los productores, las empresas semilleras, las que fabrican maquinaria, todos juntos tendríamos que aglutinarnos detrás de ese objetivo común”.
La mirada de un experto
Uno de los puntos sobresaliente de la jornada TodoAlfalfa lo constituyó la presentación del experto norteamericano Steve Orloff, quien revista en la Universidad de California. Su primer presentación se tituló “Producción de Heno de Alfalfa de Alta Calidad en California”. Describió que la alfalfa es muy importante en California, donde se cultivan cerca de 400.000 hectáreas, y es el quinto cultivo en área de siembra, pero el primero en términos de producción física total a nivel estatal, con una producción promedio de 15,2 toneladas de materia seca por hectárea/año.
En su presentación para crecer en calidad de heno dijo que todo comienza con el establecimiento de una población y un stand de plantas densa y vigorosa, y en esa dirección recomendó “incrementar la densidad que actualmente se usa en Argentina”.
Respecto al manejo del cultivo indicó que “la importancia de un control efectivo y temprano de malezas no debe soslayarse, dado que la alfalfa es más susceptible a la competencia de éstas durante el estado de plántula”, y que “un cultivar adaptado, con alto potencial de rendimiento y resistencia múltiple a plagas y enfermedades, puede persistir por más tiempo y es más competitivo contra las malezas”.
En su presentación referida a la producción de heno de calidad resaltó que los dos aspectos primarios que definen un manejo adecuado de la cosecha de forraje son: 1) la selección de un calendario o esquema de cortes que balancee apropiadamente el rendimiento, la calidad y la persistencia del cultivo en armonía con el mercado al que se apunte; y 2) técnicas de cosecha que preserven la calidad del forraje cosechado.
De todos modos afirmó que el estado de madurez en el que se corta el forraje es, indudablemente, la técnica más poderosa bajo el control del productor que impacta sobre la calidad. “A medida que la alfalfa avanza en su madurez, el rendimiento de Materia Seca se incrementa pero la calidad decrece, lo que usualmente se refiere como “compensación rendimiento/calidad”. Esta relación inversa entre ambos parámetros ha sido bien documentada en numerosos trabajos. La mayor producción de biomasa con el avance de la madurez en alfalfa se debe básicamente a un incremento de la fracción tallo, lo que reduce la relación hoja/tallo.
Además del aumento en la proporción de tallos, éstos se hacen menos digestibles porque se incrementan la concentración de los componentes de la pared celular y la tasa de lignificación. Para producir heno de alfalfa de alta calidad, es una práctica común tanto en el Valle Central de California como en otras áreas del Oeste de Estados Unidos- cortar cada 26 a 28 días durante la plena estación de crecimiento. No obstante, un esquema de cortes basado en madurez fisiológica es preferible a un esquema de fechas fijas. En California, la alfalfa de “calidad lechera” es usualmente cortada en un estado temprano de botón floral, mucho antes de la aparición de flores. Por otro lado, los lotes destinados a otros mercados de heno (vacas secas, ganado de carne, equinos o exportación), son cortados en estados más maduros”.
En el cierre de su presentación puntualizó que el heno embolsado, una práctica inexistente en California, puede ser interesante para algunas situaciones en Argentina. “La técnica apunta a eliminar algunos riesgos durante el curado, dando a los productores un método viable para almacenar heno con alta humedad. Con ella, fardos o rollos con humedad entre 20 y 70% pueden ser envueltos con material plástico”.
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