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Maíz: el regreso de China

Los movimientos de China abren un signo de interrogación sobre los negocios del maíz argentino en Asia. Si la tendencia se mantiene, no se descarta que el cereal excedente de origen nacional enfrente una fuerte competencia en ese continente.
28/10/2006 00:00 hs

China volvió a ser noticia esta semana, al mencionarse que había vendido en el exterior unas dos millones de toneladas de maíz y unas 500.000 de trigo. El gigante asiático es el segundo productor mundial de maíz –después de Estados Unidos– y el tercer exportador. Durante la campaña 2004/05 envío 7,6 millones toneladas; bajó su participación a 3,8 millones en el ciclo 2005/06 y se estima que venderá cuatro millones de toneladas en la campaña 2006/07. La pregunta, entonces, es por qué fue noticia que había comprometido ese volumen de maíz.

Desde hace mucho se dice que China dejará de ser un exportador neto. La demanda interna está creciendo por la expansión de la ganadería y la producción de etanol. Para hacer frente a esto se espera que la producción crezca, pero que mantenga un rol activo en las exportaciones.

Pese a que venda cantidades reducidas, el gran tamaño que tiene ese país y los altos costos de transporte interno hacen que sea más beneficioso canalizar al exterior el excedente de maíz del norte y seguir importándolo en las regiones del sur.

Reflejando la opinión general del mercado, a principios de año el Usda difundió sus proyecciones de largo plazo. Según el organismo, las exportaciones de este país se reducirán paulatinamente y aumentarán las importaciones, convirtiéndose en un importador neto hacia la campaña 2012/13.

Tras acumular altísimos stocks durante la década de 1990, el ratio stock/consumo llegó a 105 por ciento en la campaña 1998/99 a partir de lo cual se fueron recortando los inventarios. En el ciclo actual el ratio sería de 22 por ciento, compatible con el promedio histórico del mundo.

El repaso de la noticia. Hasta hace un mes atrás en China se decía que los precios internos eran demasiado altos como para exportar y que el consumo interno había crecido mucho. Esto, a pesar de que estaban esperando una cosecha mayor a los 140 millones de toneladas. Se reconocía que si se exportaba no sería por grandes cantidades, aunque los privados decían que habían comprometido 1,5 millón de toneladas para entregar entre noviembre y principios de 2007.

Pocos días después los precios internos comenzaron a decaer frente a la expectativa de que la cosecha sería mayor, lo que de forma indirecta impulsaría las exportaciones. Para entonces, los fletes marítimos ya habían subido por el aumento de las importaciones de minerales desde China, transformándose en una protección contra el maíz importado desde Estados Unidos. La competitividad del cereal chino estaba mejorando.

Por entonces, ya se hablaba de 141 millones de toneladas de producción (contra 139,37 millones de toneladas del año anterior) aunque se creía difícil llegar a exportar tres o cuatro millones de toneladas. El 12 de octubre, el Usda confirmó la producción que estimaban las consultoras chinas, pero mantuvo estable la cifra de exportaciones. En cambio, elevó el volumen de stocks finales.

Una diferencia importante ya saltaba a la vista: se estimaban vendidas entre 1,5 a dos millones de toneladas para embarcar entre octubre y febrero, mucho más del millón de toneladas que llevaban colocado en la campaña 2004/05, cuando se exportaron 7,6 millones de toneladas en todo el ciclo.

Apenas un día después se conocieron estimaciones privadas que los mostraban alcistas en soja y bajistas en maíz y trigo. Además, ya mencionaban que la cosecha de trigo sería la mayor desde 2000 y que exportarían, pero al igual que con el maíz, no lo harían en grandes volúmenes porque "el trigo es commodity política", aseguraban.

El lunes pasado se dijo que China ya había vendido dos millones de toneladas de maíz para embarcar entre enero y febrero 2007 y hasta 500.000 toneladas de trigo para liberar espacio en los acopios y reducir los altos stocks oficiales. Al día siguiente, se conoció otra compra de 104.500 toneladas de trigo forrajero chino desde Corea.

Ayer, se estimaba haber comprometido unas tres millones de toneladas de la nueva campaña. Dicen que no hay nuevas ofertas para exportar en marzo, pero los operadores reconocen no saber exactamente cuánto se vendió. El grueso de la cosecha es a mediados de noviembre, lo que sugiere que este año China será un exportador más activo.

Todavía no se puede hablar de un cambio estructural en medio de un mercado global tan firme como es el del maíz, pero sí se puede pensar que China podría impactar en el saldo exportable argentino.

Por Flavia Rossi

Analista de mercados de fyo.com

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