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Los salarios rurales recuperan terreno

El sueldo promedio en la actividad agrícola-ganadero creció 106% en 4 años. Aunque es el ingreso más bajo de la escala, viene creciendo a mayor ritmo.
04/08/2006 00:00 hs

Aunque nada espectacular, sin dudas que la recuperación del salario en el sector rural tiene directa relación con el "boom" agrícola que se inició tras la devaluación y el aumento en el precio de los commodities. Los salarios en el sector agropecuario se incrementaron el 106,3 por ciento entre mayo de 2002 e igual mes de este año; de tal modo pasaron de los 477 a 890 pesos mensuales, sin contar el aguinaldo, de acuerdo a datos del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, del Ministerio de Economía de la Nación.

Este aumento superó la recuperación salarial promedio de todo el sistema en el mismo período, que alcanzó al 81,2 por ciento. En efecto, el promedio de todos los salarios de la economía formal se ubicaba en 984 pesos en mayo de 2002; cuatro años después, alcanzó a 1.613 pesos mensuales.

De todas maneras, los sueldos de los trabajadores rurales siguen siendo los más bajos de todas las escalas registradas en el país; por ejemplo, en el sector manufacturero, el salario promedio es seis veces más alto. No obstante, mantienen el impulso a la suba iniciado a principios de esta década, cuando el cambio de las coordenadas económicas dio un fuerte impulso a la actividad rural.

En los ’90, con la mayoría de los productores en serias dificultades para lograr rentabilidad o directamente en quiebra, el salario en el sector agropecuario se mantuvo en un pozo. Por ese entonces, los sueldos del sector rural apenas superaban el 40 por ciento del promedio salarial. Ahora esa relación trepó al 55 por ciento. Al mismo tiempo, se registró un fuerte incremento en el número de trabajadores registrados. En 1994 había 157 mil empleados en actividades agrícola-ganaderas; en 2002 esa cifra creció hasta 233 mil y en 2006 ya había superado los 309 mil: un crecimiento de casi el ciento por ciento en doce años y de casi el 33 por ciento en el último cuatrienio.

Vale aclarar que estos datos apenas relevan lo que ocurre en la formalidad: una vasta franja de trabajadores rurales permanecen trabajando fuera de todo registro, sin aportes jubilatorios ni beneficios de ninguna clase.

Mucho trabajo "en negro"

Diversas estimaciones sitúan el empleo "en negro" en el sector rural entre el 70 y 75 por ciento, más del doble que en el resto de la economía y sólo superado por la informalidad en el trabajo doméstico. Esto también implica que los salarios informales son muy inferiores a los declarados al SIJP. Si siguen la tendencia del resto de la economía, el ingreso promedio de un trabajador rural no declarado no sería superior a los 500 pesos mensuales, sin aguinaldo.

Otro dato significativo es que en el sector agropecuario figuran alrededor de 8 mil trabajadores con sueldos superiores a los 2.000 pesos, es decir, menos del 0,7 por ciento del total de trabajadores estimados.

Fiscalizaciones

En mayo de 2002 comenzó a funcionar el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), ese organismo impulsó hace ya más de un año el primer plan nacional de fiscalización. Ese plan tiene como objetivo reducir el trabajo en negro en un sector que ha multiplicado sus ingresos y su rentabilidad, a pesar de lo cual los sueldos se mantienen aún relativamente bajos.

El carácter colegiado de este organismo, sin embargo, le ha quitado efectividad en su tarea, según afirman los especialistas.

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