La iniciativa surgió de la necesidad de aprovechar la coyuntura favorable para la expansión de la actividad pues se registra un rápido crecimiento del consumo de orgánicos en Estados Unidos y Japón, a la vez que se diversifica y consolida la demanda en Europa.
A su vez, en la Argentina el desarrollo de este sistema de producción, que comenzó formalmente en 1992, con las primeras regulaciones del Senasa y la gestión del reconocimiento internacional de las mismas, ha sido muy rápido, con 80 millones de dólares en exportaciones en 2005.
Ahora el desafío es ganar escala (de manera que los proyectos incrementen la sustentabilidad económica), invertir en una mayor industrialización de las materias primas -desde transformarlas en alimentos hasta agregar valor con mayor diseño o diferenciación por cierta cualidad-, y diversificar la gama de productos teniendo en cuenta la demanda de textiles y cosméticos orgánicos, o incluso de alimentos para bebes y ancianos.
Para que estas ideas sean posibles se necesitará mayor investigación y el desarrollo de paquetes tecnológicos pues a campo aparecen nuevos problemas y se requieren otras estrategias de protección de cultivos (de plagas desconocidas hasta ahora, por ejemplo).
Otro de los caminos por recorrer es informar a los consumidores locales sobre las ventajas de los productos orgánicos y desarrollar el mercado interno, donde necesariamente se vuelca lo producido por lo menos hasta que se obtiene la certificación y se generan negocios de exportación, según señala el trabajo conjunto del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (Mapo), la Cámara Argentina de Productores Orgánicos Certificados (Capoc), y la Cámara Argentina de Certificadoras de Alimentos, Productos Orgánicos y Afines (Cacer).
El Secretario Javier De Urquiza, presente durante la exposición de este programa de trabajo, ofreció apoyo del Estado para evaluar las medidas concretas de ayuda y el soporte técnico necesario.
Los desafíos que se plantea el sector cubren aspectos tan variados como alcanzar nuevas equivalencias normativas internacionales y registrar los insumos orgánicos y biológicos como el fomento de proyectos asociativos, acciones de fortalecimiento institucional y el acceso a mercados no tradicionales "que no se han desarrollado porque faltan las condiciones de promoción y adaptación necesarias".
Quienes participaron de la presentación coincidieron en la necesidad de una mayor agresividad comercial puertas afuera, dada la competitividad de la oferta argentina en el rubro.
Fuente: La Nación