El problema con Brasil se arrastra desde principios de agosto, cuando las autoridades aduaneras obligaron a realizar exámenes al producto argentino antes de autorizar el ingreso en su territorio, ante la sospecha de que se exportaba premezcla para pagar menos impuestos que por la harina.
La industria local rechazó esos argumentos, denunció una maniobra de los molinos brasileños para trabar al producto argentino y dijo que la disposición viola los tratados del Mercosur sobre reciprocidad de análisis bromatológicos.
En cuanto al conflicto con Chile, se trata de una investigación por presunto dumping, que abrió la semana pasada la Comisión de Distorsiones trasandina, para averiguar si los productos farináceos argentinos ingresaron con valores por debajo de los establecidos por el mercado.
Ante esa acusación, rechazada por los molineros locales por considerarla como "ridícula y un disparate total", el sector buscará antes de fin de mes demostrar que no existen maniobras en contra de los molinos chilenos.
Para eso, la Federación de la Industria Molinera (FAIM) se encuentra recopilando antecedentes para defender su postura. La defensa argentina quedará en manos de la Cancillería, que intervino en el asunto luego de que Chile instara a la industria harinera argentina en general a presentar su descargo.
Los molinos locales aseguran que sus ventas al vecino país están "prácticamente paralizadas" desde principios de año. En ese sentido, Alberto España, presidente de Faim, remarcó a El Cronista que las ventas a Chile suman este año menos de 4.000 toneladas. "Eso representa menos del 1% del mercado chileno de harina y premezcla", enfatizó.
La baja en las exportaciones del sector al país trasandino, que en 2005 representó el 6,6% del total de las ventas externas de harinas, obedece a los aranceles que impuso Chile hace dos años, en un intento por proteger a su industria molinera. Primero la sobretasa fue de 17% y posteriormente cayó a 14%. Ese arancel debe ser eliminado en diciembre, cuando vence el régimen de protección, y por eso se abrió la investigación que Argentina rechaza.
En cuanto a Brasil, España manifestó su preocupación porque "esto obedece a una presión de los molinos de ese país para evitar a toda costa el ingreso de harinas argentinas". Y se quejó porque ayer, durante una reunión que mantuvieron representantes de las Aduanas de ambos países, se acordó realizar nuevos exámenes, en Buenos Aires y en Santos, a las harinas que quedaron varadas desde hace 70 días, cuyo valor fue calculado en unos U$S 6 millones. "Eso demuestra que lo que persiguen es que la harina argentina que está parada se eche a perder y que no llegue al mercado brasileño", indicó España, quien la semana pasada estuvo en Brasilia intentando, sin conseguirlo, acercar posiciones con los molinos de ese país.
Fuente: Cronista Comercial