A la par se redujeron los ingresos de la empresa que administra dicho mercado, que ya advirtió a Economía que está perdiendo plata y que no podrá sostener el contrato de concesión si se prolonga esta situación. En este contexto, además, la concesionaria decidió congelar sus planes para trasladarse desde Capital Federal a San Vicente, en suelo bonaerense.
Desde que Guillermo Moreno, el secretario de Comercio, envió a mediados de noviembre pasado una lista de precios "máximos" para la hacienda vacuna negociada en Liniers y a la vez, pactó con los frigoríficos para que respetaran dicho listado, las cotizaciones están planchadas. Pero como por fuera de allí los productores pueden obtener hasta 20% más por sus vacunos, la consecuencia lógica fue la caída drástica de los ingresos al histórico mercado, activo desde 1900. En diciembre y enero entraron poco más de 90.000 cabezas, cuando el promedio era de 170.000 animales. En lo que va de febrero, apenas van 60.000.
Debido a la lista de Moreno, los ganaderos se quedaron sin un precio creíble de referencia para sus vacas. Y quienes siguen mandando ganado, envían animales de baja calidad, que no llegan ni a valer los precios sugeridos. De allí que las entidades del campo, al reanudar el diálogo con el Gobierno, hayan puesto como condición que cese la intervención. Una semana atrás, incluso, la cúpula de CARBAP realizó una visita el predio, para escrachar a los cuatro inspectores que envió Moreno al predio de Mataderos.
Pero la fuerte caída en los ingresos de hacienda también puso en un brete a la concesión otorgada en los noventa a Mercado de Liniers SA, una firma integrada por las cincuenta casas consignatarias que operan en el lugar. "Hoy estamos perdiendo plata y, si esta situación sigue así, la concesión de Liniers no es sustentable", indicó una fuente de ese consorcio, amagando con devolver el predio al Estado. La concesión se financia con una tasa por servicios que cobra por cantidad de cabezas a los remitentes.
Frente a esta advertencia, el Ministerio de Economía pidió a Liniers un balance de sus costos e ingresos, que ya fue presentado. De acuerdo con el sector consignatario, el mercado necesita una entrada mensual de 160.000 animales para cubrir sus gastos operativos. Uno de los más onerosos es la mano de obra: en Liniers trabajan unas 2.300 personas.
La intervención de Comercio, por otro lado, provocó una interrupción del proceso para trasladar el tradicional mercado al partido bonaerense de San Vicente, como exigen las autoridades de la ciudad de Buenos Aires. En diciembre, la concesionaria debía firmar un acuerdo con el Gobierno Nacional, el porteño y el de la provincia para iniciar su éxodo. Aunque los plazos ya han expirado, el acuerdo jamás se firmó. "Es imposible que una empresa invierta 15 millones de dólares, que es el dinero que se necesita para el traslado, en estas condiciones y si su negocio está intervenido", explicó la fuente.
Tras su asunción, el secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, se propuso reactivar el mercado de Liniers. Para hacerlo, promueve la creación de un fondo de unos 200 millones de dólares que permita compensar a los ganaderos la diferencia de precios que existe entre Liniers y el resto del mercado, unos 40 centavos por kilo vivo, y a la vez evite una disparada de las cotizaciones. Pero la discusión está verde, porque hay desacuerdos sobre el origen del dinero: el Gobierno propone una suba a las retenciones a la carne y el campo se opone.
Fuente: Clarín