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Visita a campo

Los Alegre de Bella Vista, una familia de origen tabacalero que buscó y halló el éxito en las frutillas y la carne

Los anfitriones recibieron a un nutrido grupo de trabajadores de la comunicación
Los anfitriones recibieron a un nutrido grupo de trabajadores de la comunicación Foto 1/4
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10/09/2026 10:18 hs

La Elisa queda en Paraje Desmochado, al límite del Departamento correntino de Bella Vista. Es ahí donde la familia Alegre produce y empaca frutillas a una escala que ronda los 40.000 kilos por cada una de las 25 hectáreas estables cultivadas. A ese esquema frutícola integran un plantel de cría y cabaña de bovinos Braford. Ya van por la cuarta generación involucrada con la actividad rural que inició Néstor Alegre con su primera plantación de tabaco, cultivo que, con el tiempo mudó a la fruta fina que asoció de algún modo a la carne.

La visita sucedió en el marco del III Encuentro de Periodistas Agropecuarios. De buena gana la familia entera distrajo horas para responder a variopintas requisitorias de los comunicadores. Sucede que los abordaron correntinos y algún formoseño más empapados en eso de la fruticultura extendida a cielo abierto; pero también entrerrianos, misioneros y chaqueños menos dotados de conocimientos maridados a las intrincadas estrategias de manejo que llevan a obtener frutillas de calidad en grandes cantidades. Justamente de eso trató el encuentro, de saber más sobre la diversidad productiva de la región. Misión cumplida.

En ese marco es que Campo en Acción dialogó con uno de los titulares de La Elisa; y un técnico de la Cooperativa de Inseminación Artificial Venado Tuerto (Ciavt). El resultado: testimonios que expresan pinceladas de un campo con tanto pasado como presente.

“Tenemos una historia en producción, y en el caso de la frutilla estamos hace alrededor de 15 años. Hoy lo hacemos sobre 25 hectáreas, para esta zona es una cantidad muy importante: si no es la más grande, estamos ahí en ese podio; es una zona de muchos productores de pequeña escala”, describió Arturo Alegre, la voz cantante de la familia.

Sumó que “nuestro mayor problema siempre fue la cuestión logística. Es una actividad muy intensiva, de mucho costo; pero siempre el mayor inconveniente es la organización; por ejemplo con la mano de obra, que es una limitante muy importante pero por suerte supimos encontrar la forma de producir para llegar a este nivel y esta escala”.

Acerca de la cabaña Braford, Alegre sostuvo: “Somos muy nuevos en esto, pero le ponemos mucha pasión como a todo; este mes está cumpliendo cuatro años la cabaña y nos viene llenando de satisfacción. Empezamos con un rodeo general como complemento a la frutilla, y hoy nos damos el lujo de producir genética para replicar y usarla en la ganadería de cría”.

Ponderó que “básicamente hacemos cría, en un campo que hemos arrendado. Nuestro campo es de 350 hectáreas, pero está prácticamente todo el plantel de la cabaña; y en el otro hacemos la cría, donde usamos la vaca para replicar en la transferencia embrionaria lo que producimos acá en la cabaña”.

Por su parte, Joaquín Vitelleschi, técnico de la Ciavt; indicó: “Soy amigo de la familia Alegre desde antes que arrancaran la cabaña, luego les fui brindando herramientas. Cuando apareció el toro Navideño, nos pareció un animal muy interesante comercialmente por todas las características; y justamente resultó premiado y se comercializó bastante en el mercado”.

Y definió que “los productores están interesados en adquirir buena genética hoy. Incluso, cuando se ponen a hacer números, toda esta tecnología como la inseminación artificial o la transferencia embrionaria la adquieren muchísimo; por una cuestión de costos y de adelantar procesos de mejoramiento genético”. Fotos Gentileza de Martín Ghisio.

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