El creciente comercio agrícola entre los Estados Unidos y la Argentina ha creado un papel vital para el APHIS, asegurando que se realicen nuevas oportunidades comerciales y que el comercio existente entre las dos economías fluya sin problemas.
Jorge Fischer, supervisor agrícola del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) del Departamento de Agricultura de EE.UU (USDA) en Argentina indicó a Campo en Acción que “el organismo al que pertenece opera en el país gracias al COPEXEU (Comité de productores y exportadores de frutas y hortalizas frescas para E.E.U.U), que por intermedio de la exportación de frutas de pepita de Río Negro y Neuquén en 1983, vio la necesidad de establecer un acuerdo tripartito al igual que otros países, de manera tal de facilitar la exportación Argentina a EE.UU. En ese momento los principales comodities eran las peras y manzanas”.
En 1999 se incorporó al arándano, como consecuencia de realizar el tratamiento en origen. A partir de allí, se previó establecer un protocolo de manera tal que se pueda fumigar con bromuro de metilo y evitar los controles y demás exigencias en destino, lo cual facilitó a la exportación. El COPEXEU hizo las presentaciones a SENASA y este organismo nacional, en definitiva solicitó a USDA incorporar este protocolo de exportación.
Consultado acerca de cómo se implementa el protocolo, Fischer comentó que el mismo puede tener variaciones como consecuencia de las dinámicas que hacen a las distintas producciones y comercialización. Pero el núcleo principal de los protocolos no tiene mayores variaciones. “Cuando hay algún requerimiento, una necesidad de solucionar alguna eventualidad que puede perjudicar el protocolo, los organismos nos ponemos de acuerdo, se debate y se toman las medidas necesarias de manera tal de dar señales claras a la exportación” dijo a nuestro medio.
Y agregó: “USDA-APHIS tiene dos grandes formas de dar servicios: una es la que envía inspectores norteamericanos a los distintos lugares por requerimiento particular, tal es el ejemplo del mango en Brasil, que necesita tres meses de servicio. Y la otra es la que tiene Argentina, donde se estableció una oficina local con jefes norteamericanos y personal local, para dar servicio todo el año. Comenzamos con peras y manzanas de enero a julio, continuamos con arándanos de agosto a diciembre y cereza en medio de noviembre a enero. Somos una oficina que tiene una actividad anual para lo cual el COPEXEU requiere de servicio para sus asociados en base a un acuerdo en ese sentido”.
Los principales países que tienen este sistema son Argentina y Chile, con oficinas permanentes todo el año. El resto de los países tienen asignaciones temporales de inspectores que vienen de afuera. En este sentido, Fischer destacó “la dinámica de los exportadores argentinos, la capacidad de poder cumplir las exigencias que año a año se incrementan, tener un excelente producto que es requerido y comprado por EE.UU. y la gran predisposición a hacer las cosas bien”, concluyó.
De la Redacción Campo en Acción
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