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La ganadería se enfrenta con la garrapata

26/12/2005 16:46 hs

Si la pretensión es que la ganadería se desarrolle hay que terminar con la garrapata La presencia de garrapatas en los rodeos bovinos de la provincia de Entre Ríos ha hecho que el tema se transforme en uno de los más preocupantes para los productores, que debe sumarse a los que arrastran desde hace tiempo como retenciones, inseguridad o mal estado los caminos, por citar algunos. La pérdida continua de kilos, la disminución de sus defensas inmunológicas y la presencia de sintomatologías como anaplasmosis son algunas de las situaciones que observan los productores en sus animales afectados. La falta de infraestructura óptima para combatir la presencia de estos insectos llevó a que su propagación fuera ampliándose tanto en cantidad como en extensión, llegando incluso a detectarse casos en departamentos del sur de la provincia, donde hasta hace pocos años la garrapata era un animal casi desconocido. La demanda del sector para con el organismo de control sanitario (SENASA) se viene haciendo escuchar desde hace tiempo, pero el problema lejos está de resolverse. La recurrente respuesta de falta de presupuesto, los deficientes controles en los límites interprovinciales, la incidencia del clima, el mal estado de los caminos, fueron algunos de los factores que contribuyeron a que el tema no se resolviera de raíz. A la hora de analizar la responsabilidad de parte de los productores, también les caben culpas. Fueron muy pocos los que denunciaron a tiempo la presencia de garrapatas en sus campos, tomando una postura que para nada contribuye a solucionar el problema, es más, han sido detectados casos de campos en los que la presencia de garrapatas data de un largo tiempo y tal situación no se hacía conocer por una cuestión de “imagen” del establecimiento. En Entre Ríos son escasos los campos donde los baños para vacunos están en condiciones óptimas de trabajo. Los que se conocían como “Baños Oficiales”, que en otras campañas de lucha contra la garrapata solucionaban el problema a pequeños y medianos productores, hoy no existen. Las alternativas en medicina veterinaria para combatir la garrapata con otros métodos que no sea el baño, por su alto costo, no están al alcance del bolsillo de todos los productores. El sistema de baño por inmersión ha demostrado en la práctica ser más eficaz  y económico, pero requiere de instalaciones que en la actualidad pocos campos las disponen. En marzo de 2004 el gobierno provincial, Senasa, veterinarios, productores y consignatarios, acordaron la implementación de un programa de control y erradicación de la garrapata en Entre Ríos, un ambicioso plan que tiene como objetivo central terminar con la plaga en la provincia. En primer lugar, se decidió comenzar a trabajar en los departamentos La Paz, Federal, Feliciano, Federación, Villaguay, Concordia y Nogoyá, los más afectados. Con ese objetivo se contrató personal, en su mayoría, paratécnicos que estuvieron trabajando en la campaña de vacunación contra fiebre aftosa y brucelosis. Las tareas se extendieron luego a los departamentos Paraná, San Salvador, Colón llegando progresivamente al resto de la provincia. Desde  COPROSA (Comisión Provincial de Sanidad Animal) se informó, asimismo, que autoridades sanitarias de Corrientes —provincia donde la garrapata hace estragos— se comprometieron a partir de la puesta en marcha del plan en Entre Ríos a que todas las tropas que salgan de ese territorio lo hagan con despacho sanitario. Recientemente autoridades de ambas provincias acordaron intensificar los controles luego que se detectara el ingreso de tropas infectadas a Entre Ríos proveniente de Corrientes. El punto es clave debido al intenso tránsito de hacienda que hay entre las dos provincias. El plan para el control y erradicación de la garrapata está a cargo de una comisión mixta integrada por el Gobierno Provincial, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Fundación para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), siendo esta última la encargada de la contratación del personal que tiene a su cargo la labor operativa. A un año y medio de la puesta en marcha del plan de trabajo se realiza un estricto control de los focos denunciados o detectados, cada uno de los cuales tiene indicado un tratamiento sanitario en los que periódicamente se somete a los animales infectados a baños de inmersión o aplicación de inyectables. En un escenario donde la ganadería aspira a crecer en forma numérica y cualitativa, la erradicación de la garrapata será, sin dudas, de vital importancia. Luis Meza - Campo en Acción 

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