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Seminario de Productores del Norte Actualidad

La agricultura que viene

En Chaco y bajo el lema "Cuestión de actitud, no de latitud", el evento puso en el tapete una temática de gran trascendencia, que quedó rubricada con la presencia de centenares de productores y profesionales de la región.
04/11/2006 00:00 hs

La agricultura del norte argentino tiene el gran desafío, y a la vez la enorme oportunidad, de alinear objetivos productivos y ambientales. Así se manifestó en la novena edición del Seminario de Productores del Norte, organizado esta semana por AAPRESID en la localidad de Charata, provincia de Chaco.

Bajo el lema "Cuestión de actitud, no de latitud", el evento puso en el tapete una temática de gran trascendencia, que quedó rubricada con la presencia de centenares de productores y profesionales de la región.

Más allá de la coyuntura, "debemos aspirar a construir sistemas de creciente productividad, sustentables, tendientes a dar respuestas al incremento de la demanda alimenticia y energética por parte del hombre", destacó Jorge Romagnoli, presidente de AAPRESID, durante el acto inaugural.

Este nuevo enfoque de la agricultura "implica mirarla desde otro lugar, distinto del que lo hemos hecho en los últimos años, particularmente en la dimensión del tiempo", agregó Romagnoli.

"Pareciera ser que las reglas del mercado imponen un comportamiento empresario en función a los resultados inmediatos, basados en la ecuación costo—beneficios y, simultáneamente, alejan al productor del análisis encuadrado en la lógica de la sustentabilidad para lograr beneficios permanentes a través del tiempo", aseguró Romagnoli.

Tal vez, parte de la explicación esté dada porque los tiempos de los procesos biológicos, muchas veces desconocidos y otras subestimados, "son diferentes respecto de las necesidades cotidianas del hombre que, cada vez más acelerado, presiona sobre el ecosistema, desplazando la banda de equilibrio a un nuevo punto, seguramente de mayor fragilidad", destacó el titular de AAPRESID.

En este sentido, la siembra directa es un paso adelante en el uso responsable de los recursos naturales, principalmente a escala predial.

Sin embargo, "el próximo gran desafío es hacer entender que no alcanza con dejar de arar, esto sólo es la llave para ingresar a un sistema de producción en diferentes actividades agropecuarias, que implica comprender las causas y efectos de los procesos biológicos asociados a la actividad", agregó Romagnoli.

Y, en este sentido, es necesario tener "una visión eco—regional, no sólo predial", sostuvo Jorge Adámoli, ecólogo de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. En su presentación, Adámoli sostuvo que, "al analizar la sustentabilidad de los sistemas de producción, debe tenerse también en cuenta la escala regional o de paisaje, siendo totalmente complementario a la implementación de siembra directa y buenas prácticas agrícolas a nivel predial".

En tal sentido, y focalizándose en la región chaqueña, Adámoli considera que "los desmontes irracionales, seguidos por grandes quemas, ponen en riesgo a una de las comunidades boscosas única, con alto valor de conservación, donde coexisten el quebracho colorado chaqueño, el quebracho colorado santiagueño y el quebracho blanco".

En tal sentido, un ordenamiento territorial a escala regional "debiera ser encarado seriamente, ya que yo no veo que haya contradicción entre sensibles aumentos de la producción y una adecuada política ambiental", destacó el académico.

Al respecto, Romagnoli destacó que "la solución a estos problemas no pasa seguramente por establecer un esquema dirigista en el uso de la tierra. Los países que adoptaron dichas reglas tienen tanto o más problemas al respecto que el resto. El tema es dar a conocer a los actores del mercado las causas y consecuencias del mal uso de la tierra, y especialmente a sus propietarios, que son los que en primera instancia van a sufrir el efecto económico por la pérdida de capital".

En relación a las diferentes visiones existentes, Adámoli dijo que comparte "las críticas al fundamentalismo ambientalista, porque le restan credibilidad a los esfuerzos por conciliar intereses comunes".

Pero al mismo tiempo, enfatizó que existen empresas "que tienen desprecio por las cuestiones ambientales, y cuyas bases de competitividad no están basadas en la eficiencia productiva, ya que actúan al margen de lo que dicta la responsabilidad social empresaria".

Ambos extremos son malos y no ayudan a encontrar el equilibrio necesario entre producción y ambiente. Como sostenía Francesco di Castri en los congresos de AAPRESID, "debe existir una compatibilidad absolutamente indispensable entre desarrollo y medio ambiente, de manera tal que, junto al derecho del ambiente, se institucionalice en el ámbito internacional el derecho al desarrollo".

Pensando en los desafíos de la agricultura chaqueña, "es necesario que las empresas comiencen a implementar políticas de Responsabilidad Social y ambiental—empresaria, para lo cual es fundamental contar con recursos humanos altamente calificados", dijo Adámoli.

Por su parte, Romagnoli plantea que "el nuevo concepto debiera ser el de máxima producción de biomasa en el agroecosistema, a partir del uso intensivo de los recursos disponibles en cada ambiente".

En tal sentido, "es bueno tener como referencia permanente la expresión natural de cada ecosistema en su estado de clímax, es decir, en el que generalmente se encuentra su máxima potencialidad y sustentabilidad".

Finalmente, el desafío es incrementar la eficiencia de la transformación energética del sistema, incorporando ciencia y experiencia, en un marco de preservación de los recursos ambientales involucrados. Un desafío para toda la región chaqueña; un desafío para la Argentina.

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