“La estrategia de buscar mucho trajo como consecuencia lo negativo que fue detectar focos con la presencia de la bacteria. Detectamos 5 focos en Federación –en cercanía del río Mocoretá-, en Colonia Ensanche de la localidad de Federación, Villa del Rosario y las colonias de Chajarí donde estamos trabajando en la mitigación de esos casos”- así lo sintetizó Juan Verliac – Coordinador el Ente Fitosanitario FECIER.
¿Hace cuantos años se viene trabajando en la lucha contra el HLB en la provincia y en la región?
Desde 2010 venimos llevando adelante una gran lucha contra el HLB, consolidando un grupo de trabajo y una estrategia de trabajo en común que nos tiene comprometidos a las asociaciones de citricultores, a la Federación del Citrus, al gobierno de la provincia y sobre todo al productor que cumplen un rol fundamental.
¿Qué zonas son las donde detectaron casos positivos?
Primero recordar que la provincial de Entre Ríos tiene un sistema operativo muy fuerte, contamos con alrededor de 25 monitoreadores del sector privado con financiamiento de la provincia, la Federación del Citrus y desde la Asociación de citricultores de Concordia.
Nosotros estamos haciendo un monitoreo muy intensivo sobre todo en el macizo citrícola y eso nos permitió abordar zonas y territorios con la estrategia de detección temprano como única estrategia porque no hay cura de la enfermedad.
Esa estrategia de buscar mucho trajo como consecuencia lo negativo que fue detectar focos de presencia de bacteria. Detectamos 5 focos en Federación –en cercanía del río Mocoretá-, en Colonia Ensanche de la localidad de Federación y Villa del Rosario, las colonias de Chajarí donde estamos trabajando en la mitigación de esos casos.
El trabajo de monitoreo de prevención tiene que ver con recorrer el 60/70% de las plantas de una quinta. Una vez que se da la detección recorremos planta por planta para ver el nivel de dispersión. A continuación y siguiendo el proceso previsto por SENASA se procede a la erradicación de la plata porque no tiene cura la enfermedad y seguimiento y control del insecto vector.
Una vez que tenemos un foco determinado hay un radio de 500 metros a la redonda que es donde no puede ver un insecto vector. Luego se hace un monitereo cada 15 días. “En eso resalto el acompañamiento y la predisposición del productor que se hace cargo de su lucha”. }
¿Cuáles son los factores que influyen en el surgimiento de estos casos positivos?
Nosotros estamos haciendo estudios epidemiológicos. En base a eso sabemos que el principal factor tiene que ver con los canales viales y la conexión directa a puntos con presencia de la bacteria. Desde que empezó a aparecer la enfermedad en la frontera con Brasil desde ahí empezó a bajar y nosotros tenemos una gran vía de dispersión que es la ruta 14.
Esto tiene que ver con el tránsito de plantas, con el transito del insecto vector y lamentablemente no pudimos frenar.
Hoy con lo que respecta la producción de plantas la reglamentación es clara que hay que producirla bajo cubierta pero lamentablemente no puedo negar que esto se cumpla. Periódicamente recibimos denuncias de viveros a cielo abierto, yo diría que es un “atentado a la economía regional”, además de ser un delito estamos poniendo en juego 30 mil puestos de trabajo.
En este sentido el trabajo de concientización y la responsabilidad del productor son fundamentales. Hay que fomentar la no comercialización de ese tipo de plantas.
Pese a esta situación corresponde aclarar que gracias a todo el trabajo interinsticional en 2012 hacia que tengamos alrededor de 40 mil plantas producidas bajo cubierta y hoy tenemos casi 3 millones producidas por año.
“Esto implica un gran avance y una gran demostración que se puede producir con garantía de calidad y sanidad”.
Algunos productores sostienen que el traslado de mercadería se da en muchos casos porque no hay en nuestra provincia material genético que pueda servir en las quintas y que a cielo abierto en otros lado se los multiplica ¿puede ser esto?
Estamos hablando de un cultivo muy particular, es un cultivo perene, un cultivo que le lleva al productor alrededor de 2 años y medio para armar su sistema de provisión de plantas.
Partiendo de esa base lleva un tiempo la adecuación de todo el sistema, no es fácil tener provisión de material genético fiscalizado de las ms de 200 variedades de cítricos que tenemos en Argentina, sumado a eso tenemos que pensar que es fluctuante según la demanda del consumidor.
Entonces, cualquier sistema de adecuación tarda, el procedimiento incluye una limpieza de 4 años por parte del INTA, una certificación de sanidad de Senasa, después de eso hay que multiplicar la genética bancos oficiales, luego se le vende una yema a un productor para que haga crecer una planta como provisión de yema de genética y recién ahí se va a producir la planta. Estamos hablando de unos 4 años promedio en que el productor decide que variedad va a plantar.
“Hay ineficiencia sí, pero también hay un gran esfuerzo de las instituciones para acortar esos tiempos aunque esto no nos habilita a justificarnos desde ahí”.
Envía tu comentario