El titular de la entidad agropecuaria ganó la elección con el 88% de los votos. El chaqueño Orsolini fue reelecto como vice presidente 1º, y el pampeano Ulises Forte, como vicepresidente 2º. Más de dos mil pequeños y medianos productores y campesinos de todo el país estuvieron presentes, "proponiendo y exigiendo una política de desarrollo rural". Las delegaciones no solo llegaron de la región central, sino también desde la mayoría de las economías regionales, incluyendo pueblos originarios, entidades del campesinado, como el Mocase, el Mocafor (Formosa), el MAM (Misiones), Fecorsur ´(Río Negro) y otros. También asistieron numerosas organizaciones sociales de los más diversos ámbitos; incluso de Uruguay y Brasil. Una de las más importantes decisiones a tomar en esta asamblea chacarera es la ratificación de marcha de reclamo de productores hacia Plaza de los Dos Congresos en Buenos Aires, resuelta hace un mes por la conducción central. La misma, si, como es previsible, resulta aprobada por la asamblea, tendrá lugar el 12 de octubre. En la primera votación -renovación de un tercio de la conducción- la lista oficialista, Azul y Blanca, derrotó a la lista Federada, de la oposición, por 250 votos a 34. Los sufragios correspondieron a las entidades de base (filiales, centros juveniles, cooperativas y grupos de mujeres federadas) en condiciones de votar. Así se conformó el nuevo Consejo Directivo Central, de donde este viernes el plenario eligió la conducción: para el cargo de presidente, 234 entidades de base (88%) eligió nuevamente a Buzzi (J.B. Molina, Santa Fe). Para vicepresidente 1º, 199 organizaciones federadas (75%) votaron por la continuidad de Pablo Orsolini (de Villa Ángela, Chaco); y para vicepresidente 2º, la misma proporción sufragó por el director Ulises Forte (General Pico, La Pampa). Esta será la conducción de FAA hasta el 94º Congreso, cuando el cuerpo social de la entidad vuelva a elegir a sus dirigentes y la política a seguir. Conceptos iniciales vertidos por el presidente de FAA, Eduardo Buzzi, en su discurso de apertura: Asistimos a una tendenciosa exaltación de la realidad agropecuaria argentina, que pretende desconocer que no todo el campo es lo mismo.Por lo tanto hay una idea generalizada de que "el campo está lleno de plata", en consecuencia, se supone que la política agropecuaria es correcta, Es precisamente frente a esta visión distorsionada que nuestro esfuerzo institucional por incorporar al debate nacional la otra mayoritaria realidad del campo argentino, debe duplicarse. Crecimiento no significa desarrollo.También en lo agropecuario, crece la producción pero también crece la concentración. La promoción del desarrollo rural será posible como parte del desarrollo nacional en su conjunto. Expresamos la necesidad de volver a regular lo agrario. El desarrollo rural debe ser una política de Estado, o un conjunto de políticas nacionales que tengan como objetivo central a la familia rural y al interior del país