“CRP provee asistencia financiera a productores agropecuarios que voluntariamente deciden dejar de producir áreas ambientalmente sensibles para ser implantadas con ciertas pasturas, arbustos y árboles que promuevan una mejora de la calidad del agua, prevengan la erosión del suelo e incrementen el hábitab de la vida silvestre”, indica un comunicado publicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). A cambio de destinar tierras al programa, los propietarios de las mismas reciben un alquiler anual por un período de 10 a 15 años.
Más de 500.000 nuevas hectáreas se sumaron al CRP en el ciclo 2015/16 (más del doble que en el ejercicio anterior). Además, en 2015/16 se sumaron más de 40.000 hectáreas a un nuevo programa (CRP-Grasslands) que promueve mejoras conservacionistas en tierras en producción.
El USDA indicó que en los 30 años de vigencia del programa, CRP generó “6,0 millones de hectáreas recuperadas en beneficio de insectos polinizadores, además de cientos de miles de hectáreas disponibles para el regreso de poblaciones de aves acuáticas y de caza silvestres, tales como faisanes, urogallos grandes y codornices”.
“CRP ha logrado secuestrar un promedio anual de 49 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, una cifra equivalente a quitar del parque automotor unos nueve millones de automóviles, además de prevenir la erosión de 9000 millones de toneladas de suelo”, añadió.
Los pagos del alquiler anual por la tierra incorporada al programa son determinados por la Farm Service Agency (dependiente del USDA) en función de la aptitud agrícola de la misma y tomando como referencia los valores de arrendamientos presentes en la zona.
Además del pago del alquiler, el USDA se hace cargo por un máximo anual de hasta 50.000 dólares de la mitad del costo de recuperación ambiental que deba hacerse en el área comprendido en el CRP (para lo cual existen diversos subprogramas orientados a mejorar la calidad de los acuíferos, suelos, vegetación y fauna autóctona).
Fuente: Valor Soja
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